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Hombres: ¿Qué es el complejo de Wendy?

Dan Kiley fue un psicólogo estadounidense que inició su carrera tratando a delincuentes juveniles de su país. Esta experiencia radical lo llevó a escribir varios libros vinculados a esta temática, por ejemplo, el prestigioso Cómo apartar a los jóvenes de los conflictos. Pero, sin duda, el boom de Kiley como escritor se dio a partir de su acercamiento a la literatura de autoayuda. Su primer best seller fue El Síndrome de Peter Pan, síntesis de su trabajo con hombres incapaces de madurar y aceptar las responsabilidades de un adulto; vendió millones de ejemplares y fue traducida a 22 idiomas. Siguiendo la línea de pensamiento de su primer éxito y motivado por la respuesta del público, Kiley publicó El Complejo de Wendy, la versión femenina de la historia.

¿Qué es el complejo de Wendy?

El Complejo de Wendy es un tratado sobre las mujeres que protegen a los hombres de su vida como si fueran sus madres. Parejas que, ante hombres que se niegan a crecer y vivir como adultos, adoptan una posición controladora y obsesiva, y se hacen cargo de ellos como si fueran niños. La obra presenta las actitudes que nos llevan a caer en este complejo y nos brinda consejos para escapar de ese dilema femenino.

El doctor Kiley revela cómo, cuando una mujer logra vencer este círculo, se libera de la trampa “maternal”, recupera su autoestima y se convierte en dueña de su propia vida. Se trata de una obra breve, pero efectista, que ayudará a todas las mujeres a ser más conscientes de su relación de pareja y a poner el instinto maternal donde corresponde.

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La sexualidad de los hombres: Verdades y mentiras


“Los varones también tienen necesidad de ternura”
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Por supuesto: de darla y de recibirla, de ser cariñosos; no es ley que para ser más varonil haya que ocultar los sentimientos y afectos. Uno de los clichés que se escuchan es que un varón tiene que ser protector, y esto dicho también por muchas mujeres, como si ellos no necesitaran ser protegidos y cuidados. Si el dar ternura y afecto es bilateral y complementario: ¡entonces, vale!

El varón no es el único responsable del placer de la mujer”. Así es, ni el creador de los orgasmos de ella.
No debería ser el director de orquesta ni el macho activo ni el eterno conductor de los encuentros con las mujeres. -Muchos varones encuentran sumo placer y satisfacción en adoptar lo que otros.

“El varón siempre tiene que ir al frente” Erróneo. Este mito y el deber de estar disponible todo el tiempo y con todas las mujeres, siguiendo el modelo juvenil (que incluso en muchos jóvenes tampoco se da), ha traído más problemas que beneficios; es conveniente saber decir que no y aceptar los propios límites.

“El orgasmo se controla con una orden cerebral” . Mentira. Muchos hombres no conocen que es otro el mecanismo de control orgásmico. Piensan que no puede,haber interrupciones, demoras, cambios, dilaciones, momentos de calma y de descenso de esa excitación, que luego es totalmente posible retomar. Son los que van al hotel y a los 10 minutos están listos para irse.

En realidad, la erección no es la condición inicial para comenzar un encuentro sexual, sino al revés: se produce a posteriori de una estimulación adecuada (incluso este es el mecanismo de acción del sildenafil o similares). Es un disparate sexual pensar que si un varón no tiene una erección al entrar al dormitorio, ya no puede empezar un encuentro sexual. La erección no es la condición inicial, sino al revés: ésta se produce luego de una estimulación adecuada. No somos robots, ni máquinas de erector; somos seres falibles, cambiantes, con altibajos, ganancias y pérdidas, envueltos en éxitos y fracasos: la sexualidad no está al margen de estos vaivenes existenciales y hay que tenerlo en cuenta.

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Aprender sobre su personalidad segun su forma de besar

SU FORMA DE BESAR puede darte pistas sobre la personalidad de tu pareja, informa la encuesta anual Romance Report de la editorial canadiense Harlequin Enterprises. Chequeó su estilo:

Explorador:
Estás tratando con un apasionado. Tu anatomía -desde los lóbulos de las orejas hasta la punta de tus pies- no tiene límites para este explorador. Disfrutó de sus atenciones.

Lengua veloz:
Una personalidad dominante se impone entodo los aspectos de la vida, tanto en el trabajo como el romance. Si estás buscando una compañía entusiasta, es tu hombre.

Juguetón: Puede ser ese curioso que siempre buscaste: hace bromas, tiene un gran sentido del humor, le gusta jugar y divertirse dentro y fuera de la cama.Te va a fascinar.

Indeciso:
Si te gustan los desafíos, el besador vacilante va contigo. En las relaciones mantiene una cómoda distancia emocional y prefiere que seas la que toma el control en la cama.

Novelesco:
¿Te molestan las muestras públicas de afecto? Estos “valientes” se copan con los gestos audaces. Les encanta ser el centro del escenario, así que prepárate.

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¿Cuál es el momento de tener relaciones con alguien por primera vez?

¿Es mejor esperar un tiempo, para dar una “buena” imagen? ¿Cuenta eso todavía en los hombres? El doctor Sapetti explica: “aún tiene su vigencia. Si bien hay hombres a los que no les importa, en general, un alto porcentaje ve que si la mujer fue rápidamente a la cama, ¿hará lo mismo con todos? Igualmente. dependerá de si los miembros de la pareja han superado estas cuestiones machistas. También están los otros hombres que están muy desesperados, que transmiten una imagen de que lo que más les interesa es tener relaciones sexuales y nada más.

Pero aclara: También hay que evaluar qué expectativas tiene de continuar o no la relación. Quizás el hombre se acercó a la mujer porque sólo le interesa lo corporal, pero no lo intelectual. Por otro lado, uno no está teniendo relaciones sexuales mañana, tarde y noche. La mayor parte del tiempo una pareja está charlando, contándose cosas, intercambiando información, compartiendo las penas y alegrías. Si no hay otra conexión, podría tener relaciones sexuales y “adiós”.

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Cómo vivir con un quisquilloso

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Los que rodean a un susceptible padecen bastante, ya que son personas demasiado irritables que saltan ante cualquier comentario. Pero, en realidad, son ellas mismas las que más padecen este rasgo de su personalidad. Suelen estar en constante monólogo con su persona, echándose en cara diferentes situaciones.

Tergiversan los comentarios de los demás y, aunque les aclaren el malentendido, continúan pensando de igual forma. Tienen una imagen de sí mismos continuamente amenazada por su entorno. Si tienes cerca a un susceptible, sigue estos consejos, que os ayudarán a mejorar vuestra relación y vuestro bienestar y salud mental:

Lo que le tranquiliza

  • Cada vez que tenga un éxito (como por ejemplo, si ha arreglado el enchufe que nunca funcionó), halágale sin reparos.
  • No evites las críticas por miedo a herirle. Si tienes que hacerle una, adviértele que lo haces porque le quieres y que le seguirás queriendo pese a sus errores.
  • Intenta aumentar su autoestima; de esta forma, conseguirás que se instaure en su persona la capacidad de autofelicitarse sin la aprobación constante de los demás.

Lo que le desestabiliza

  • El Ser rechazado por quienes quiere (intenta tranquilizarle en lo que a tus sentimientos respecta). el Verse humillado o criticado por personas con autoridad sobre él.
  • Saltarse su propio código moral de conducta. Resultar infravalorado en la actividad profesio nal o en el entorno familiar.
  • Cometer errores que cree evitables.
  • Sentirse fuera de una conversación (pon especial cuidado cuando estéis en compañía de personas que no le conozcan).

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Tipos de hombres: El inseguro, descifra su lenguaje

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Para sentirse bien, necesita la aprobación de los demás en todo lo que dice o hace. Tiene dificultad para autoafirmarse.

• “¿Sabes una cosa? “. La intención es que el otro responda: “¿Qué?”, y así captar su atención. Denota las dudas del que habla sobre lo interesante de lo que va a decir. Significa: “No estoy seguro de que me vayas a escuchar, y quiero despertar tu interés”.
• ”Qué quieres que te diga…”. Es típico del que no se compromete con nada ni con nadie, o no tiene qué decir porque duda de su capacidad. ¡Preferiría que le preguntaran al camarero antes que a él!

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Tipos de hombres: El delegador de culpas, descifra su lenguaje

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Este tipo de hombre proyecta sobre los demás, casi siempre de forma inconsciente, sus sentimientos de culpa, ansiedad e inferioridad. Apuntando a otros, se justifica ante sí mismo de las situaciones mal to¬leradas por la sociedad.

“Todos tenemos un precio”. Para justificar su falta de ética, busca enemigos exteriores a quien imputar su conducta.

• “Mira lo que me has obligado a hacer”. Es otro mecanismo de defensa: imputar los errores al de enfrente situándose en un plano de poder y eludiendo responsabilidades.

• “¿No es normal que me enfade?”. Revela cierta actitud neurótica: intentar conseguir en uno mismo el suficiente grado de indignación para justificar la hostilidad hacia alguien.

“Tú no me entiendes”. Esta frase justifica el problema en la capacidad receptiva del oyente. Convierte al emisor en víctima ofendida ¡por la incompetencia neurona) del receptor! En pareja, esta frase suele mostrar la diferencia comunicacional que existe entre hombres y mujeres. Ellas orientan su conversación hacia la intimidad (tendemos a ser lo mismo) y ellos, hacia la independencia (somos distintos).

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Tipos de hombres: El pesimista, descifra su lenguaje

pesimistaTiene rasgos paranoides. Antes de que algo ocurra, el presagiados adverso pone al oyente en un estado negativo y expectante. Es temeroso, inseguro y agorero.

  • “Nada me sale bien”. Su expectativa es siempre de fracaso. Justifica su incapacidad o la desconfianza en sí mismo a través de la mala suerte. Con su autoflagelación intenta despertar compasión y pedir perdón por los fallos que haya podido cometer.
  • “Luego me dirás que no te avise de antemano”. El significado de esta frase es sutilmente insultante, y tiene cierto aire amenazador. Significa: “Eres un cabezota y un irresponsable, así que prepá¬rate para lo peor si no sigues mis sabios consejos.”

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Tipos de hombres: El hipócrita, descifra su lenguaje

hipocrita

Es tipo de hombre es bastante común: el hipócrita. Expresa lo contrario de lo que piensa y es maestro en el arte del disimulo. Te contamos como detectarlo

  • “Bonito día, ¿eh?”. Es la frase más socorrida para romper el hielo, pero a veces no funciona. Quiere decir: “Hola, soy un extraño para ti, pero puedo ser tu amigo si me das una señal de que mi amistad va a ser bien recibida”.
  • “A ver si nos vemos”. Se usa a modo de despedida en los encuentros casuales. Disimula la incomodidad y en realidad significa: “no tengo el más mínimo interés en volverte a ver”, sobre todo cuando ni siquiera hay intercambio de teléfonos. Otras frases que pretenden influir a través del halago son: “Seguro que alguien listo como tú” o “¿De qué signo eres?”.

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Tipos de hombres: El mentiroso, descifra su lenguaje

Ten cuidado con este tipo de hombres. Cuidado a las autoafirmaciones rotundas:

“Lo juro por mis muertos, que Dios me castigue si miento”. Cuando alguien pronuncia sentencias tan rotundas para convencerte… ¡sospecha!: en el 90 por cierto de los casos, tiene todas las papeletas para ser un impostor. Todos mentimos, y estas son las afirmaciones que nos suelen delatar:

  • No tengo palabras para expresar lo que siento”. Además de mostrar escasez de vocabulario, esta frase, pronunciada en un entorno poco íntimo (el funeral de un vecino, la boda de un compañero), encubre el deseo de no querer expresar lo que de verdad se siente… o la ausencia absoluta de emociones.
  • mentiroso

  • “No me preocupa lo más mínimo”. Esta máscara de indiferencia suele esconder una preocupación o un interés hacia algo que, por protección, se niega.
  • En principio, estoy de acuerdo”. Esconde un velado desinterés. Si tu jefe responde así a tu petición de ascenso, la está rechazando usando un tono conciliador.
  • “Yo no soy racista”. Quien se esfuerza por dejarlo claro, manifiesta lo contrario. La frase suele ir seguida de un “pero…” un tanto sospechoso.
  • “Todos somos racistas” significa: “Yo lo soy, pero prefiero ampararme en el grupo”.
  • “Iba a llamarte en este momento”. Se siente culpable y necesita justificara toda costa su desatención. A más énfasis, más probable la mentira, que trata de evitar el menosprecio.
  • Yo nunca haría una cosa parecida”. Esta afirmación casi siempre esconde envidia. Otras frases como “No es moral”, “Cómo se atreve”… son indicios claros de deseos reprimidos.

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