Cuándo tener relaciones sexuales o quién toma la iniciativa. Los roles tradicionales: la mujer siempre disponible, que no pide ni insinúa y el hombre siempre dispuesto como un boy scout, han ido variando. La mujer ha ido abandonando ese lugar, pasivo, cómodo pero ingrato, y se muestra más espontánea a la hora de proponer un encuentro sexual.
De todas maneras, y aquí la anatomía manda, al hombre le queda el ingrato y difícil rol de su desempeño sexual, siempre evidente y exigente. El fantasma de “no poder” al acecho puede inhibir su disposición a tomar la iniciativa. En cambio la mujer, también por su anatomía, puede simular el orgasmo. Por otro lado, para muchas mujeres, el orgasmo no es imprescindible; puede ser más importante todo el erotismo que alcanza en la unión con el otro.
Disfrutar o no del primer encuentro sexual, esa es la cuestión. Idealizarlo parece ser el primer error y dejarse llevar por el placer y las ganas más que por las inhibiciones, es el primer acierto. La pregunta es cómo deshacerse de experiencias anteriores para disfrutar la presente sin preconceptos ni pensamientos anticipados que empañen lo único real: ese instante, ese encuentro nuevo y, como tal, original. En la sexualidad humana es indiscutible el papel que juega lo psíquico. De nuestro proceso mental depende el poder conectarnos con el momento y el placer presente o estar “en otro lado” aunque nuestro cuerpo este ahí. La Licenciada Ana Delgado nos da su opinión al respecto:
- ¿Qué pasa cuándo cuerpo y cabeza van por caminos separados?
Podríamos decir que la sexualidad humana pasa por la cabeza. Ahí sucede lo inás importante. El deseo sexual se expresa a través de fantasías y los órganos genitales son, simplemente partes del cuerpo que permiten ejercitar el guión argumenta) que proponen las fantasías. El amor, la gloria, la ambición y la posesión son algunos de los temas que se escenifican.
- ¿Qué es, entonces, lo que más atenta contra un encuentro sexual pleno y espontáneo?
Las disfunciones sexuales: inhibiciones del deseo, temor a no tener una buena erección, falta de excitación… El deseo propio, para poder concretarse, tendría que coincidir con el deseo del otro en un vínculo de satisfacción mutua . Donde dos no quieren, uno no puede.
En ese primer encuentro sexual todo está por descubrirse. Con el deseo como motor, se abre un panorama de inhibiciones, expectativas, miedos, inseguridades y presiones en el que, en realidad, está todo por construirse. Idealizar ese momento v esperar ser genuinos 100 por ciento probablemente nos desilusione. La Licenciada Ana Delgado nos da su opinión al respecto:
-¿Cuáles la importancia de la confianza?
La confianza en uno mismo y en el otro, tan importante para hacer cualquier actividad en común, encuentra un terreno muy sensible en el intercambio sexual y amoroso. El juego erótico de “dar y recibir, de pedir y aceptar” posiblemente sólo se pueda desplegar con placer cuando se tiene la confianza de colmar el deseo del otro.
En cada cosa que hacemos se pone en juego la valoración que tenemos de nosotros mismos. Mientras más nos acercamos a cumplir con nuestros ideales, la autoestima se acrecienta. Y, por supuesto, el desear y ser deseado, el amar y ser correspondido nos mejora el ánimo y la calidad de vida. Las inhibiciones, los complejos, como el exceso de rivalidad y competencia, conspiran contra un encuentro sexual satisfactorio. También lo hacen la vanidad y el orgullo en la exaltación del propio cuerpo, con los que se espera recibir aplausos y admiración en un encuentro íntimo.
Las exigencias externas e internas atacan por varios frentes y no discriminan por hombre o mujer: tener que rendir, gustar, complacer y lograr que el otro entienda lo que nos da placer. Todo tiene que pasar en ese primer encuentro sexual, ¿por qué? La Licenciada Ana Delgado nos da su opinión al respecto:
- En los primeros encuentros sexuales ¿cómo podemos relajarnos y disfrutar plenamente?
Para disfrutar de los encuentros sexuales no hay consejos válidos para todos. Cada caso es único. Son muchos los factores que intervienen. Cada uno tendrá que animarse a ensayar, para sí mismo y con el otro, distintas maneras para alcanzar el placer.
-¿Qué papel juega el factor tiempo?
El tiempo puede favorecer a un encuentro más satisfactorio. Ayuda a lograr una mayor compatibilidad, mejor entendimiento, da lugar a que surja el diálogo donde comprenderse mejor. Es una conquista y un camino de mutua adaptación y aprendizaje. Continuar leyendo »
En la sexualidad humana es indiscutible el papel que juega lo psíquico. De nuestro proceso mental depende el poder conectarnos con el momento y el placer presente o estar “en otro lado” aunque nuestro cuerpo este ahí. Entonces: ¿cuáles son los principales temores que surgen durante el encuentro sexual? El sexólogo clínico Adrián Sapetti nos da su opinión profesional sobre los miedos que pueden aparecer al momento de intimar por primera vez con una nueva persona:
- ¿Los encuentros sexuales entre gente que recién se conoce son cada vez más frecuentes?
Sí, y las mujeres tienen un papel cada vez más preponderante y dominante. Avanzan más, tienen actitud y “apuran” a los hombres. Esto hace que ellos, a veces, aumenten su inseguridad ante una mujer que incentiva y exige en el encuentro sexual.
Las dos cosas. El temor a lo desconocido a veces juega a favor de la excitación. Todo depende de las experiencias previas de cada uno, si el hombre o la mujer asocian al primer encuentro sexual con un fracaso o con un momento de placer. Continuar leyendo »
El deseo y el placer no siempre van de la mano y menos cuando se trata del primer encuentro entre dos personas que recién se conocen. Las inseguridades y los miedos propios pisan fuerte en esa incipiente intimidad. A continuación compartimos una entrevista con la licenciada Ana Delgado.
- Sexo ¿cada vez más liberación?
Frente a un panorama social y mediático donde la exposición de cuerpos desnudos son moneda corriente y el sexo es cada vez más banalizado parece no haber lugar para pensar en las trabas culturales y psíquicas que aparecen tanto para nombres como para mujeres en el primer encuentro sexual.
- Lic. Delgado, hablar de espontaneidad en el sexo con quien recién conocemos, ¿es hablar de algo posible?
Si por ella entendemos la ausencia de represiones e inhibiciones que impidan la satisfacción plena de deseos, diría que un viejo amigo. Y esto es por las características propias del deseo sexual que siempre va unido a una prohibición, las mayor de las veces, inconsciente. Continuar leyendo »
Disfrutar o no del primer encuentro sexual, esa es la cuestión. Idealizarlo parece ser el primer error y dejarse llevar por el placer y las ganas más que por las inhibiciones, es el primer acierto. La pregunta es cómo deshacerse de experiencias anteriores para disfrutar la presente sin preconceptos ni pensamientos anticipados que empañen lo único real: ese instante, ese encuentro nuevo y, como tal, original. En la sexualidad humana es indiscutible el papel que juega lo psíquico. De nuestro proceso mental depende el poder conectarnos con el momento y el placer presente o estar “en otro lado” aunque nuestro cuerpo este ahí. El sexólogo clínico Adrián Sapetti nos da su opinión profesional sobre los temores que surgen en el primer encuentro sexual:
- ¿Quién tiene más inhibiciones a la hora del primer encuentro sexual?
La mujer piensa que es ella quien más inhibiciones tiene: miedo a no gustar, está insegura de su aspecto físico, de su imagen corporal. En cambio, el hombre piensa que él es quien más inseguro está y su miedo pasa por su rendimiento, miedo a fallar en la erección o a eyacular muy rápido. Continuar leyendo »
Cualquiera fuera el caso, el sexo no es una pócima mágica capaz de borrar de golpe heridas, enojos y resentimiento.
Solo puede bajar el nivel de ansiedad, poner paños fríos, pero esto no es una solución definitiva.
Satisfacción = Postergación
No existe ninguna relación sexual que pueda sanar las heridas de una manera real y profunda. Esa satisfacción que se siente no es más que una postergación. Es como un reloj de arena: se acumula resentimiento, hasta que finalmente desencadena en un problema mucho mayor, incluso la separación.
Hacer el amor para reconciliarse, sin haber analizado y discutido racionalmente los problemas, genera una ilusión pasajera, al presumir que “lo malo ya pasó” sin evaluar objetivamente las razones del conflicto.
Es una clara evasión de problemas, que si se repite cotidianamente refleja una deficiencia en la pareja, la falta de comunicación y de honestidad. Lo más recomendable es que después de un conflicto y antes de pasar al dormitorio, la pareja intente hablar y averiguar por qué se pelean. Sólo entonces estarán listos para la reconciliación por medio del acto sexual.
Muchas parejas, después de una fuerte discusión, suelen meterse en la cama y “solucionar” allí sus problemas, creyendo que esa es la mejor forma de reconciliarse. No está mal, pero corren el riesgo de estar evitando hablar realmente de sus problemas.
Cómo se “amigan” ellos
Salvo raras excepciones, hombres y mujeres tienen una forma muy diferente de enfocar la reconciliación luego de una pelea. Es muy común que sean ellos los que intenten buscar un acercamiento a través del sexo. Y no es raro que después de una discusión, al llegar a la cama y sin mediar palabra intenten arreglar el asunto. Es como si pensaran que, si hacen el amor, todo volverá a su sitio. Continuar leyendo »
En la otra punta, existen otras parejas que utilizan los conflictos para tener una sexualidad plena.
Estas pueden ser relaciones desgastadas por el tiempo y la rutina, o por pérdida de atracción que buscan el enojo para luego hacer el amor de una forma más pasional y excitante.
Es muy común escuchar el comentario “estábamos en el medio de una fuerte pelea hasta que empezamos a hacer el amor y se nos pasó el enojo”. Seguramente será un encuentro por demás apasionado pero solo es aconsejable si antes se puede llegar a un acuerdo verbal. Caso contrario es muy probable que toda esa pasión desaparezca ens el mismo momento que se termina el acto sexual.
Cuando existen conflictos conyugales, es recomendable postergar los placeres sexuales entretanto se adaran y resuelven las diferencias. A veces, el problema puede ser otro y utilizar este mecanismo puede ser una forma de encubrir el verdadero conflicto. Hay que estar atentos si existe rechazo de uno de los miembros de la pareja porque puede traducirse como una clara señal de atención y solicitud de cambios en la relación.
Contrariamente, hay parejas que se sostienen solo porque comparten una excelente vida sexual, pero es inevitable que esa relación llegue en cualquier momento a su fin. Nada puede mantenerse cuando no hay un entendimiento parejo en todos los aspeaos, no solo en uno.
Lo ideal es ser sinceros con nosotros mismos primero y con nuestra pareja después. Reflexionar antes de actuar y no dejarse impulsar por la ira. Así se podrán disminuir las peleas y se desarrollará un control sobre las emociones. Recién ahí estaremos listos para compartir una buena relación.
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