“Para las mujeres, es más doloroso imaginar el vÃnculo afectivo de su pareja con otra persona que pensar en una aventura breve que incluye sólo una relación sexual —explican los especialistas—. Ellas tienden a buscar en el hombre protección y seguridad, por lo que sus celos tienen que ver con la amenaza de perder lo que el hombre les aporta”. Por eso, asegura, “las mujeres perdonan más una aventura”. En cuanto a los hombres, lo que casi más les quita el sueño es la infidelidad sexual de la mujer, porque ellos sienten “temor a una paternidad mentirosa“, afirman los encuestadores.
Miedo a perder la libertad: Cuando la pareja es asfixiante o una de las partes tiene miedo a perder su independencia y quedar atrapado en una relación, intenta sentirse libre siendo infiel.
Se trata de una infidelidad accidental, pero tiene otros matices. La persona no busca una ruptura; sin embargo, quiere estar enamorada permanentemente, y la ausencia de novedad en una relación duradera le lleva a caer en flirteos que inyectan, aunque sea por un cierto tiempo, la emoción y el encantamiento deseados.
Las aventurillas románticas suelen surgir en momentos cruciales de la vida del que es infiel: el nacimiento de un hijo, la crisis de los cuarenta… Lo que le ayuda a evadirse del peso que le provocan sus obligaciones. Suelen ser infidelidades con retorno a la pareja. El problema surge cuando de uno de esos deslices nace la intimidad y el amor.
¿Se puede perdonar?
Sólo se puede superar el problema si el que comete la infidelidad quiere salvar su relación, y para ello tendrá que enfrentarse a su problema de inseguridad y falta de madurez.
Una infidelidad no es algo casual, sino que suele revelar falta de comunicación o un mal momento en la relación de pareja. Algo que podemos perdonar… si superamos nuestro orgullo malherido. Existen diferentes tipos de infidelidades; desde aquella infidelidad accidental hasta la persona que es infiel habitualmente.
En el caso de infidelidad habitual, es evidente que algo marcha mal en la pareja. En ocasiones se trata de una relación en la que no hay apenas comunicación, y la convivencia se mantiene por conveniencia o por miedo a cambiar. En otras, es posible haber topado con la tÃpica persona infiel por sistema. En este caso, suele tratarse de personas que sufren una patologÃa, afirma la psicóloga Trinidad Aparicio.
Una persona asà difÃcilmente cambia, a no ser que acuda a un psicólogo. En estos casos, lo mejor es darse cuenta de cómo es nuestra pareja y meditar bien nuestra decisión de seguir con ella a pesar de todo, o romper, si de verdad queremos hacerlo.
Una infidelidad no es algo casual, sino que suele revelar falta de comunicación o un mal momento en la relación de pareja. Algo que podemos perdonar… si superamos nuestro orgullo malherido
¿Es posible que alguien que no pretendÃa ser infiel se sorprenda un dÃa en cama ajena? Parece que sÃ, y pasa con cierta frecuencia. Se trata de un comportamiento circunstancial, y el que lo comete se deja arrastrar por la situación, pasa por encima de sus propios valores y se entrega a la atracción sexual o afectiva. Tendrá la importancia que le queramos pero es frecuente que, luego, invada el arrepentimiento. No obstante, al no tratarse de un comportamiento premedita sino más bien fruto de la “debilidad de la carne”, nadie puede asegurar que no vaya a suceder de nuevo. Ante esta infidelidad no podemos asegurar que necesariamente algo marcha mal en la pareja; a veces es un problema exclusivo de la persona la ha cometido.
¿Se puede perdonar?
El “engañado” tendrá que sopesar sentimientos contradictorios respecto a su orgullo y a sus valores. En muchos casos, el dolor es tan grande que provoca un malestar imposible de soportar persona se enfrenta a una decisión: ¿perdono y reorganizo mis valores y mi orgullo o rompo relación? Mejor decidir una que se haya hablado con la pareja y valorado el problema.