Cuando miras al otro a los ojos, en silencio y con atención, logras verle de verdad. Tomas consciencia de esa persona. Te das cuenta de que te has pasado la vida sin ver a nadie y, por primera vez, descubres que el otro existe, está allÃ.
Cierra los ojos unos instantes y observa lo que sientes en ausencia de imágenes y luz. ¿Cómo te sientes? Vuelve a abrirlos. ¿Te agitas o estás más tranquilo? Continuar leyendo »
Presta atención a la otra persona y procura estar con ella. Escucha lo que te dice y cómo te lo dice: su voz y sus matices, los sentimientos que hay detrás.
Experimenta. Toma un papel y estrújalo, rompe una rama, desmenuza una hoja seca, frota tus dedos cerca del oÃdo, tira una piedra a un estanque, abre un grifo y dejar correr el agua…
Disfruta. Una música agradable, el canto de los pájaros, el sonido de unos cuencos tibetanos o una campana, pueden hacer resonar en ti sensaciones y emociones ahora dormidas.
Vuelves a integrarte en el todo que eres: una unión entre mente, cuerpo, emociones, sentimientos y sentidos.
Te hace estar presente, porque el cuerpo y los sentidos te llevan al “aquà y ahora”, mientras que la mente continuamente está viajando al pasado y al futuro, recordando lo que hiciste ayer o anticipando lo que tienes que hacer mañana,
Te ayuda a dejar salir de forma fluida tensiones, sensaciones y recuerdos que te impiden vivir en armonÃa y gozo.
Experimentas una sensación de unión contigo mismo, con los demás y el mundo en que vives; tienes menos necesidades, prisas y nerviosismo.
Gracias al contacto real con alguien, puedes decidir mejor si quieres o no estar con esa persona, con menos riesgo de relacionarte neuróticamente, o sea, por necesidad de compañÃa.
“Dijiste que me llamarÃas y no lo has hecho” es uno de los reproches más habituales en pareja, y suele conllevar mucha insatisfacción. La responsabilidad del compromiso está siendo infravalorada en nuestra sociedad. Si, hace unos cuantos siglos, “dar la palabra” era sinónimo de sentido del honor, hoy dÃa ese concepto se ha perdido. Damos y rompemos nuestra palabra continuamente sin ser conscientes de lo que ello su pone.
Para poder cambiar los pensamientos erróneos e irracionales que no nos permiten sentirnos capaces y optimistas, es fundamental analizar las causas. Cuando sube la autoestima, conseguimos la fuerza necesaria para abordar nuevos proyectos.
Trazar un buen plan
Una vez fijado el objetivo, hemos de comprometernos seriamente a alcanzarlo. Con perseverancia y esfuerzo vamos potenciando nuestra capacidad de logro: a más perseverancia, más autoconfianza. Es una energÃa que se retroalimenta. Continuar leyendo »
Deja que la sensación de conexión que ahora sientes en las manos se desplace lentamente hacia los brazos y el resto del cuerpo. Tómate el tiempo que necesites para sentirte centrada y conectada con tu pareja. Abre lentamente los ojos y mira a tu pareja. SonreÃs mientras os miráis a los ojos. (Del libro Yoga para dos, de Cain Carroll y Lori Kimata). Continuar leyendo »
La fe. “Pueden porque creen que pueden”, dijo Virgilio. La confianza en uno mismo y en su capacidad de logro es motor imprescindible para perseguir cualquier meta.
La pasión. Es ilusión, capacidad para invertir energÃa, entusiasmo y vida en aquello en lo que creemos.
La estrategia. El necesario diseño de un plan de acción para llevar adelante nuestro objetivo. “Todos los asuntos tienen dos asas; por una son manejables, por otra no”, escribió Epicteto. Continuar leyendo »