Las parejas que atraviesan problemas son normales pero aquellas que padecen pasiones tóxicas son fácilmente afectadas por las tormentas de la vida. Si bien es común tropezar y sufrir, eliminar estas pasiones reducirá el tiempo que permanezcamos caídos. Para evitar mayores complicaciones, es preciso mantener una relación sana. Si logramos superar las crisis y mantenernos unidos, estas no durarán más tiempo del que deben.
Parar liberarnos de estas pasiones tóxicas necesitamos fortalecer nuestra estima y auto-confianza. Una persona con un “yo” sano posee:
- Buena auto-imagen: es le modo en que esta persona se ve a si misma. Para ello deberá preguntarse: ¿me gusto como soy?
- Auto-valoración positiva: debemos cuestionarnos cuánto valemos. Una persona sana dice: “yo valgo, soy importante”.
- Auto confianza: se trata de saber qué puede hacer y qué no. Una persona sana conoce sus limitaciones y su potencial.
Hay personas que tienen una autoimagen sana, pero fallan en su autoconfianza: no creen ser capaces de hacer determinadas cosas.
Lasrelaciones de pareja son uno de los vínculos más intimos e intensos que experimentamos y por eso que debemos cuidarlos. La pareja puede ser la relación más maravillosa del mundo o la más tormentosa, todo depende del dominio de nuestras pasiones.
Las parejas que atraviesan problemas son normales pero aquellas que padecen pasiones tóxicas son fácilmente afectadas por las tormentas de la vida. Si bien es común tropezar y sufrir, eliminar estas pasiones reducirá el tiempo que permanezcamos caídos. Para evitar mayores complicaciones, es preciso mantener una relación sana. Si logramos superar las crisis y mantenernos unidos, estas no durarán más tiempo del que deben. Continuar leyendo »
Muchas veces los problemas que parecen más complicados en las parejas surgen por no decir las cosas en el momento. Si tú no le expresa tus pensamientos y preocupaciones a tu ser amado, él no va a adivinar que es lo que te está sucediento. Varios son los motivos de la falta de diálogo que es característica en las relaciones de pareja actuales. En algunos casos, los esposos no quieren compartir sus ideas porque temen sufrir un rechazo.
Generalmente, los hombres son propensos a no demostrar sus sentimientos. Esto sucede porque hay una imagen instalada en la sociedad de que ellos tienen que ser duros y fuertes. Por eso muchas veces son reacios a hablar sobre lo que les pasa. La solución no consiste en callar cuando algo le molesta.
Esto sólo contribuirá a que día a día sus disgustos se acumulen y su furia estallará en el momento menos pensado. Tampoco hagas hipótesis acerca de lo que él puede llegar a estar pensando. Si tienes dudas sobre un comportamiento de tu pareja, simplemente pregúnteselo. Las dudas nunca son buenas y la comunicación correcta ayudará a mantenerlas alejadas.
Todos los sabemos: Por más enamorados que podamos estar de nuestras parejas, sabemos que en algún momento las crisis aparecerán. Lo importante: Aprender a afrontarlas de una manera constructiva trabajando por el bien de la pareja. Entonces, ¿cuáles son los conflictos más frecuentes en las diferentes etapas de la pareja? ¿Cómo podemos superarlos?
Cuando se forma la pareja: pasar del noviazgo al compromiso supone un proceso de adaptación a las maneras de hacer y al talante de cada uno. Si no se encuentra el equilibrio y siempre hay uno que impone y otro que cede, el conflicto está servido. El diálogo y ser realista sobre lo que implica la vida en común pueden ayudar.Continuar leyendo »
En la medida que sea posible, hay que tratar de evitar los conflictos que se producen por desidia. La mejor “vacuna” contra estas crisis es seguir intentando conquistar al otro como el primer día y, aunque haya hijos y más obligaciones, sacar el tiempo necesario para mantener un cierto “espíritu de noviazgo”.
Pero, como decíamos, las crisis aparecerán y debemos afrontarlas de una manera constructiva, trabajando por el bien de la pareja. Enfrentar dos puntos de vista debe servir para dar con la solución al problema que se plantea. Por lo tanto, la discusión tiene que tener una meta positiva: resolver el conflicto. En cambio, muchas veces, lo que se busca es “ganar”, “tener la razón” y en esta lucha se usan las armas más destructivas como los reproches, el listado de quejas antiguas, el chantaje emocional, la falta de respeto…
La clave para que la crisis refuerce la unión de los dos es extraer una enseñanza de lo que la ha desencadenado; por ello, debemos ser claros y respetuosos en nuestra exposición del problema, escuchar lo que el otro tiene que decirnos y llegar a un consenso si hay desavenencias, siempre ciñéndonos al problema puntual que ha surgido y no remover más el pasado.
Afrontar un problema de convivencia con solvencia refuerza la unión y estrecha sus lazos afectivos. La clave está en encarar las dificultades de manera constructiva. Los desencadenantes de una crisis pueden ser de diversa índole. Seguimos reseñando los problemas más frecuentas en la convivencia y algunos consejos de los especialistas para vencer las crisis de pareja.
Egoísmo: Uno de los miembros de la pareja espera que la relación gire en torno a él y sus apetencias, sin atender a los deseos y necesidades del otro, u otros, en el caso de que se tenga hijos.
Sensación de injusticia: Esté justificada o no, cuando uno de los miembros de la pareja cree que aporta más de lo que recibe, su frustración puede hacer que la unión se tambalee.
Crisis personales: Problemas de madurez, laborales, etc. de un miembro de la pareja pueden afectar a su relación con el otro, porque, aunque se hable de media naranja, en realidad, una pareja la forman dos personas que deben ser consideradas en su individualidad.
Afrontar un problema de convivencia con solvencia refuerza la unión y estrecha sus lazos afectivos. La clave está en encarar las dificultades de manera constructiva. Y fueron felices para siempre” es un buen final para un cuento o para una película, pero ninguna pareja puede pensar que, tras su unión, todo será idílico y no habrá obstáculos que superar. Este tipo de actitudes, junto con la creencia de que no discutir es lo mejor para la vida en común, sólo hacen más dificil lo inevitable.
Porque en la vida real, las personas tienen puntos de vista distintos, maneras de hacer diferentes y opiniones encontradas, por lo que en toda relación van a surgir, tarde o temprano, desavenencias. Lo mejor es aceptarlo y saber cómo encararlas cuando surjan. Los desencadenantes de una crisis pueden ser de diversa índole. Vamos a reseñar los más frecuentes: Continuar leyendo »
“¡Se me soltó la cadena!”.¿Conoce esta expresión? La usamos cuando un arrebato de ira nos inunda. Algo nos hace sentir contrariados, incómodos, nos molesta. Y se nos nota. Ya sea por algo que decimos a los gritos o por lo bajo, murmurando. También podemos tratar de disimularlo y de esa manera nos sentimos una bomba a punto de explotar.
Cuando aparece el enojo, nuestro cuerpo comienza a dar señales del estrés que esta situación provoca. Nos cuesta más respirar, se nos seca la boca, sentimos una opresión en el pecho; y también por dentro todo nuestro sistema se activa por sentir este estrés. El circuito ansioso se pone en marcha como siempre cuando el organismo se siente amenazado y pasamos a segregar otras hormonas, se altera la secreción ácida del estómago y nuestra presión sanguínea sube. Por supuesto, ¡a ira ocasional no produce daño duradero, pero el enojo crónico sí. El estrés que produce la ira va inclusive más allá de nuestras respuestas fisiológicas, abarca también al campo de nuestras relaciones interpersonales. Continuar leyendo »
Las disfunciones sexuales masculinas responden en su mayoría a causas emocionales u orgánicas. Si no se realiza un buen tratamiento, las consecuencias pueden ir desde grandes depresiones hasta la ruptura de la pareja. A continuación compartimos una entrevista con la médica ginecóloga Beatriz Literat quien nos continua explicando qué debe hacer una mujer cuando el hombre “no puede”.
¿ESTA PROBLEMÁTICA PUEDE SURGIR SÓLO DE LA RELACIÓN CON EL OTRO?
Antes dije que una relación sexual plena depende del equilibrio de una serie de factores como el estado de salud física, los aspectos emocionales y la manera en que la pareja se vincula. Estos tres aspectos, sumados al punto clave para mí, que es el conocimiento de la función sexual, forman una ecuación. Cuando alguna de las variables de esta ecuación se modifica, el resultado también se puede modificar, para bien o para mal. Es así que muchos hombres refieren en las consultas que existen mujeres que los atraen en el plano intelectual o social, pero que la atracción desaparece en los encuentros eróticos. También consultan por disfunciones llamadas situacionales, o sea que aparecen con determinadas compañeras sexuales y con otras no. Continuar leyendo »
Las disfunciones sexuales masculinas responden en su mayoría a causas emocionales u orgánicas. Si no se realiza un buen tratamiento, las consecuencias pueden ir desde grandes depresiones hasta la ruptura de la pareja. En esta ocasión, la Doctora Beatriz Literat nos da su opinión sobre este tema pero desde el punto de vista de las mujeres. ¿Qué sienten ellas cuando sus parejas sufren de disfunción sexual? ¿Cómo debería acompañar la mujer en estos casos?
Si la mujer busca solamente ser satisfecha físicamente y esto no, sei cumple, generalmente ” le pasa factura” al varón y se crea un círculo de resentimiento que no favorece la buena calidad de los encuentros posteriores, porque el hombre también es vulnerable y se puede sentir inseguro y fracasado frente a ella. Ahora, si estamos hablando de una pareja, además de lo genital, los sentimientos de displacer dan lugar a pensamientos del tipo de: “¿Cómo puedo ayudarte a que la próxima vez sea mejor o diferente?”. Esta mujer buscará el momento oportuno para expresarle al hombre que le gustaría algo distinto y se lo pedirá sin menoscabar la autoestima de él. Esta forma de buen trato, de respetuosa manera de decirle que ella espera de él cosas buenas y que está segura de que él sabrá complacerla, es el estímulo que generalmente hace que un varón concurra a la consulta sexual.
¿Y CÓMO DEBERÍA ACOMPAÑAR LA MUJER EN ESTE CASO?
Lo primero que una mujer debería preguntarse en este caso es, ¿Si este trastorno me sucediera a mí, cómo quisiera que mi compañero me ayudara? Cuando un varón está afectado por una disfunción sexual, los médicos sexólogos muchas veces convoca a la pareja. Se les da información y orientación. También se les enseña estrategias para que puedan ayudar en el tratamiento convirtiéndose en “socias” del profesional actuante, en beneficio del paciente. A veces la información provista por el/la profesional es confidencial, de modo que el paciente cree que su pareja actúa por iniciativa propia y esto es muy, pero muy terapéutico.
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