Posts para la tag: Mujeres

Los suecos son los mejores maridos

pareja Así lo sugirió un estudio realizado en la Universidad de Oxford sobre los roles en el hogar. Con el objetivo de averiguar si las tasas de matrimonio en los países desarrollados están relacionadas con las actitudes frente a las tareas domésticas, un estudio ha descubierto que los hombres suecos son los más colaboradores en el hogar, lo que los convierte en los cónyuges preferidos por las mujeres a la hora de formar una familia.

De esta manera, el país nórdico encabeza el ranking de igualdad de género, seguido por Noruega, Reino Unido, Estados Unidos e Irlanda, mientras que en los últimos puestos se encuentran Alemania, Japón, Austria y Australia. Esta investigación demuestra que en las sociedades igualitarias hay un menor estigma social vinculado a que los hombres hagan lo que tradicionalmente era trabajo de las mujeres. Esto lleva a que los maridos adopten un papel más doméstico, por lo cual la probabilidad de formar un hogar armonioso es mayor en esos países.

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¿Qué piensan ELLAS de los besos?

besos

El amor romantico se compone de tres elementos: ternura, compromiso y deseo. Los besos tienen la particularidad de activar esos tres componentes a la vez; por eso, tanto hombres como mujeres pueden determinar, a través de este acto, el nivel de conexión que existe entre ellos. Si bien la compatibilidad también es dictaminada por los sentidos, el beso juega un rol fundamental. Quizás, sea la razón de por qué tantas personas se enamoran a partir de un buen primer beso.

Qué piensan ellas:

  • El vínculo:

Los besos son grandes disparadores de niveles de hormonas que, a su vez,
promueven la unión y el acercamiento. La adrenalina de besar a alguien nuevo nos libera y, así, fomenta el amor romántico. Las mujeres explotan esta característica empleando los besos como una meta para fortalecer su vínculo con los hombres. También, ellas besan para  la salud de la relación: los besos son un buen barómetro que indica cuán feliz es la pareja.

  • Manifiestan los sentidos bien profundos:

Las mujeres suelen preferir besos cariñosos y dulces, ya que cuentan con el
gusto y el olfato suficientemente desarrollados como para no necesitar otros
indicadores de compatibilidad,

  • Los labios entre finos e intermedios:

En el hombre, los labios gruesos pueden representar fuerte masculinidad y
dominio. Por eso, las mujeres prefieren compañeros con labios de tamaño mediano, la medida justa y equilibrada para combinar pasión y amistad.

  • El desacierto:

La mujer piensa completamente a la inversa del hombre cuando de reconci-
liaciones se trata. Cree que el beso no es una buena manera de recomenzar
después de un conflicto con la pareja.

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La belleza embrutece a los hombres

Si alguna vez algún hombre se ha esforzado tanto en quedar bien contigo, al punto de portarse como un idiota, deberías tomártelo como un halago. Al menos eso es lo que nos invita a creer la ciencia, de la mano del Journal of Experimental and Social Psychology: la belleza femenina hace más brutos a los hombres, dañando gravemente su capacidad de concentración y memoria.

elevador

Un psicólogo holandés se descubrió incapaz de recordar la dirección de su propia casa tras una charla con una mujer desconocida. La situación le llevó a realizar un estudio con 40 hombres y 40 mujeres heterosexuales para comprobar el efecto de la belleza femenina sobre la mente.

Tantos hombres como mujeres fueron sometidos a la misma prueba: comprobar el número d aciertos al reconocer figuras vistas unos segundos antes. Una vez realizada la primer etapa de la prueba, los individuos charlaban 7 minutos con una guapa asistente. Después, realizaban de nuevo la prueba.

El resultado arrojó datos demoledores: la mayor parte de los hombres tuvieron problema de memoria tras la charla con la asistente. Las mujeres, no. De hecho, entre más encanto mostraron los hombres para agradar a la asistente, más fallaron.

Los resultados se basan en nuestras actitudes hacia el sexo opuesto (en un contexto heterosexual). Los hombres enfocan toda su energía en una buena candidata para la reproducción. Las mujeres, en cambio, buscan una pareja saludable, empática y fuerte, características que no se califican con una mera mirada.

Fuente | Telegraph

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La doble moral en hombre y mujeres: situaciones que lo evidencian


Great day for laundry

“¿No ves que estoy trabajando?”

1. Una mujer, o un hombre, aparcan en doble fila para recoger a los niños del colegio. Mal hecho. El conductor de una camioneta de transporte les grita, les insulta, les pone verdes. Unas calles más adelante, el de la camioneta se para en medio de la calzada para descargar. Cuando alguien le pita, él le contesta: “¡¿No ves que estoy trabajando?!”. El trabajo lo justifica todo; ocuparse de la familia, no.

“Me voy a dormir porque mañana tengo que trabajar”.

mujer-empresariaUna pareja acaba de tener una niña; un parto natural en casa. La recién nacida se despierta llorando en medio de la noche pidiendo atención. La primera noche, el padre se va a dormir a otra habitación porque “mañana tengo que trabajar”. Su trabajo en la oficina requiere que haya descansado bien. El trabajo de cuidar a una criatura todo el día (y noche), no. Ni siquiera habiendo tenido un difícil parto.

“Si tengo que cuidar al niño no tendré un buen trabajo”.

Una pareja tiene un hijo. Ella, directora de ventas en una empresa, consigue adaptar su trabajo para cuidar al bebé; deja de viajar y empieza a hacer llamadas telefónicas desde casa, reduciendo notablemente sus ingresos. Se separan. Cuando él pierde su trabajo, empieza a cuidar al niño dos tardes por semana. Cuando encuentra un nuevo trabajo, explica que tiene que implicarse al cien por cien o no conseguirá ascender, así que prefiere pagar un canguro.

“Los hombres cobran más porque son cabezas de familia”

Cada vez hay más mujeres separadas que mantienen a su familia. La realidad es que los padres separados gastan la mayor parte de su dinero en sí mismos y en sus aficiones. Y las madres en la crianza, educación y necesidades de su familia.

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Proyecta tu seguridad

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Muchas veces las mujeres pueden ocupar altos mandos, tener un sueldo que haría palidecer a cualquiera, gran inteligencia y habilidades, incluso gozar de buen porte o belleza física, y, sin embargo, dan la sensación de que se sienten inseguras, desprotegidas o insatisfechas consigo mismas. ¿A qué se debe? La mayoría de las veces, a la falta de capacidad que tienen de proyectarse a sí mismas con confianza y soltura. Pero no hay nada que pueda remediarse. Aquí te decimos cómo proyectar la seguridad que probablemente ya tienes, pero a la que hace falta darle un pequeño empujón.

 
Paséate: Cada vez que vayas a alguna reunión, desplázate por el lugar con serenidad y despreocupación. No camines apresuradamente, sino despacio y dando pasos largos y suaves.

Mirada amistosa: Para resultar atractiva no tienes que lanzar miradas sacadas de un anuncio de perfume, aunque no lo creas, una mirada breve acompañada de una sonrisa amable puede hacer maravillas por la confianza en ti misma, y la imagen que de ti perciben los demás.

Acércate, pero no de frente: Ir cara a cara puede resultarte difícil, y a la persona a la que te acerques quizá le parezca agresivo. Intenta acercarte por un lado para iniciar una conversación.

Ríe con ganas: No sugerimos que tus carcajadas sean el alma de la fiesta, pero sí que te sueltes un poco más a la hora de expresar tu alegría. No hay nada más atractivo que alguien que nos pueda demostrar, con seguridad, que en la vida hay motivos para reír sin contenerse.

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Cuando la culpa se entromete

En una relación de pareja, es normal que surjan discusiones o malentendidos de los que quizá alguno sea más culpable que el otro. Sin embargo, asumir la parte de responsabilidad que cada uno tiene dentro de cierto conflicto pareciera no ser suficiente para alguno de ellos, víctima de uno de los males crónicos de sociedades como la nuestra: la culpa compulsiva.

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¿De qué se trata? De sentirse culpable por todo, o por casi todo lo que no marcha como debería, aún si no está en las manos de esa persona remediarlo. Esta clase de remordimiento crónico suele ser más común en las mujeres que en los hombres, pues actualmente a ellas se les exige mucho más en todos los ámbitos: deben cumplir como buenas parejas, exitosas profesionistas, madres ejemplares, y, por si fuera poco, como guapas, delgadas y fogosas amantes. Esta presión puede generar muchas frustraciones que, inevitablemente, se transferirán al terreno amoroso si no se solucionan.

¿Cómo evitarla? La culpa, cuando es justificada, nos impulsa a tratar de resarcir el daño inflingido, lo cual está muy bien, nos lleva a tener una sociedad más armónica. Pero también es una forma de autocastigo, sobre todo cuando sentimos que no cumplimos con las expectativas que los otros tenían; así que lo más importante será aprender a diferenciar entre aquella culpa que nos compele a ser empáticos y aquella que es una forma de egocentrismo inútil o de complacencia excesiva. Sólo así, relajando un poco la opinión que tenemos sobre nosotros mismos, podremos librarnos de ella.

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El flirteo: una herramienta de poder.

El coqueteo femenino es una conducta que otorga más claves de las que parecen a simple vista. Es fácil suponer que las mujeres flirtean por las mismas causas que los hombres: ellas también desean irse a la cama. Pero, desde luego, no es la única razón. Manipular la sexualidad es una forma de poder, sobre todo cuando éste aún no se le otorga socialmente a las mujeres con las misma facilidad que a los hombres.

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Según un estudio publicado por la historiadora e investigadora Shere Hite, el flirteo produce seguridad, confianza en sí mismas y sensación de estar en control de la situación. Muchas veces el fin último del coqueteo es, simplemente, sentirse deseadas. Esto no implica que las mujeres que lo llevan a cabo tengan la necesidad de validarse a través de la opinión masculina, sino que sean ellas las que, para variar, lleven las riendas.
Lo cierto es que esta técnica (aparentemente inofensiva) de empoderamiento no es muy bien vista ni por otras mujeres, ni por ciertos hombres. En especial, la ropa provocativa y las maneras condescendientes con el sexo masculino provocan escozor en la comunidad feminista, a la que la misma Hite pertenece. Sin embargo, ella responde: “Cada mujer tiene derecho a elegir su propio camino para trabajar por la potenciación de las mujeres, y esto incluye el derecho a hacer su propia elección en materia de vestimenta y de estilo para relacionarse con los hombres”.

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Hombres y mujeres: Cómo manejar nuestras diferencias

Las mujeres se quejan de que los hombres no escuchan, de que no manifiestan sus sentimientos, incluso de que son insensibles. Pero, según Patricia Leve y Steven Stony (autores de Cómo mejorar su matrimonio sin hablar al respecto. ), las mujeres no dan muestra de mayor empatía y sensibilidad cuando opinan así, porque con ello demuestran que ellas tampoco comprenden sus motivos ni son capaces de ponerse en la piel de sus parejas.

¿Tan diferentes somos? Probablemente, no tanto. Ambos arrastramos miedos, inseguridades y carencias. Sólo que, en muchos casos, son miedos diferentes y, aún más importante, los manifestamos de forma diferente. Ahí está la clave.

Hablar a veces empeora las cosas

Cuando las palabras sólo empeoran las cosas, en vez de mejorarlas (a pesar de las mejores intenciones), urge buscar otras vías. Dejar las palabras a un lado, parar la mente charlatana con su discurso interminable de quejas y críticas (y casi siempre escasas autocríticas). Parar, callar, observar al otro, comprenderle, y recuperar el objetivo: que ambos queremos vivir mejor. Cuando las palabras se han convertido en un arma de doble filo, gestos y actitudes cargados de amor pueden recordaron que vais en el mismo barco, y que no estáis dispuestos a dejarlo naufragar.

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Mujeres: Me atraen los hombres difíciles

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¿Tienes miedo a que un hombre “accesible” te diga sí? Piénsalo y empieza a practicar la asedividad: da opiniones, expresa tus sentimientos. Aprende a aceptar que un hombre te rechace y aprende tú también a decir no, porque es normal. Pero no consientas que te minusvaloren. Si no te prestan atención, respétate a ti misma y expresa tu malestar sin enfadarte. Tienes derecho a reclamar un cambio de conducta, y si no lo hacen, aléjate de quien te daña.

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Cómo manejan el estres hombres y mujeres

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Durante mucho tiempo se nos ha explicado que el estrés se manifiesta con un instinto de lucha o huida. Pero se ha demostrado científicamente que las mujeres actúan ante el estrés de otra manera. Las mujeres de la prehistoria, que estaban en desventaja fisicamente, se defendían protegiéndose mutuamente, organizándose y estableciendo vínculos. Hoy siguen encontrando consuelo y fuerza en la unión. Las mujeres se ayudan cuando hablan de sus problemas, cuando se sienten cercanas.

Ellos prefieren huir

Por su parte, los hombres tratan de lidiar el estrés de maneras que, a juicio de las mujeres, parecen amenazar los vínculos sentimentales: con distracciones (trabajo, televisión, ordenador); búsqueda de estatus (trabajo, deportes); cierre emocional (si no siente nada, no se siente inadecuado); enfado (si ejerce poder y control, no siente la impotencia del fracaso), etc.

Ellas necesitan hablar

Lo que a las mujeres les cuesta más trabajo entender es que para el hom¬bre medio las relaciones no son una fuente de consuelo. Luchar o huir es el equivalente masculino de cuidar y hacer amistades en las mujeres. En estas circunstancias, el mensaje a las mujeres es contundente: el hombre de tu vida será más amo¬roso, compasivo y solidario si puedes entender y aceptar su vulnerabilidad a la vergüenza.

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