Las mujeres se quejan de que los hombres no escuchan, de que no manifiestan sus sentimientos, incluso de que son insensibles. Pero, según Patricia Leve y Steven Stony (autores de Cómo mejorar su matrimonio sin hablar al respecto. ), las mujeres no dan muestra de mayor empatía y sensibilidad cuando opinan así, porque con ello demuestran que ellas tampoco comprenden sus motivos ni son capaces de ponerse en la piel de sus parejas.
¿Tan diferentes somos? Probablemente, no tanto. Ambos arrastramos miedos, inseguridades y carencias. Sólo que, en muchos casos, son miedos diferentes y, aún más importante, los manifestamos de forma diferente. Ahí está la clave.
Hablar a veces empeora las cosas
Cuando las palabras sólo empeoran las cosas, en vez de mejorarlas (a pesar de las mejores intenciones), urge buscar otras vías. Dejar las palabras a un lado, parar la mente charlatana con su discurso interminable de quejas y críticas (y casi siempre escasas autocríticas). Parar, callar, observar al otro, comprenderle, y recuperar el objetivo: que ambos queremos vivir mejor. Cuando las palabras se han convertido en un arma de doble filo, gestos y actitudes cargados de amor pueden recordaron que vais en el mismo barco, y que no estáis dispuestos a dejarlo naufragar.
Hasta los años setenta se pensaba que las diferencias psicológicas entre los hombres y las mujeres eran consecuencia de las diferencias biológicas. Es a partir de la década de los setenta en Estados Unidos y de los ochenta en Europa cuando se comienza a dar relevancia a las diferencias que son producto de lo social.
Las experiencias vitales de cada persona dan como resultado comportamientos, opiniones o puntos de vista muy dispares. Pero son las diferencias en la forma de comunicarnos, y de entender la relación de pareja, las que separan a hombres y mujeres. La sociedad patriarcal en la que nos movemos nos asigna papeles que hemos de cumplir a rajatabla en función de nuestro sexo, explican los especialistas. La influencia social marca nuestro comportamiento. Podemos decir que la información que recibimos desde pequeños en el hogar, el colegio, la televisión, en definitiva, en el entorno, constituye la base primordial en la que se asentará nuestra conducta a lo largo de la vida adulta.
Un hombre y una mujer no tienen ni el mismo concepto del amor ni el mismo código de comportamiento ante las relaciones sentimentales, de ahí que en demasiadas ocasiones estas diferencias provocan malentendidos en la pareja. En los hombres es priman valores como la competencia, la acción, la búsqueda del poder, mientras que en las mujeres otros tan distintos como la creatividad o la expresión de las emociones. Libros como Los hombres son de Marte, las mujeres de Venus de John Gray y Por qué los hombres escuchan y las mujeres no entienden los mapas, de Allan y Barbara Pease, corroboran estas opiniones.
¡Verdadero! Es un miedo recurrente. A los hombres les cuesta más dar el paso. Para muchos, ella nunca es la mujer ideal, y ellas sueñan desde la primera cita con haber encontrado al hombre de su vida.
Las mujeres siempre quieren cambiar a los hombres
¡Verdadero! Al principio de la relación todo parece maravilloso. Si hay que ir al fútbol un domingo de lluvia, ella va la primera. Pero unos años después… que a nadie le extrañe que el deporte le parezca lo más detestable del mundo.
Los hombres huyen de los conflictos
¡Verdadero! Prefieren dejar que pase el chaparrón antes que tragarse una bronca o pasar por una situación incómoda. Son capaces de anunciar mediante mensaje telefónico una ruptura o negar que están siendo infieles, ¡incluso cuando son pillados in fraganti!
Las mujeres son más miedosas
¡Falso! Lo que ocurre es que están más dispuestas a admitir que tienen temores o que padecen ansiedad. Tradicionalmente al hombre se le ha educado para ser valiente y seguro de sí mismo, así que le cuesta horrores admitir sus sentimientos.
Los hombres son incapaces de hacer dos cosas a la vez
¡Verdadero! Ponen mucho empeño en hacer lo que les gusta. Son los primeros en acabar lo que se han propuesto, pero nunca le pidas a un hombre que conteste el teléfono a la vez que prepara la cena.
Cuéntanos en que estas de acuerdo y en que no!!!!!! ¿Acaso los especialistas están errados o coincides con todas sus verdades? Queremos saber su opinión.
Según los descubrimientos de la neurociencia, los cerebros de hombres y mujeres son química y estructuralmente diferentes. Este hecho tiene repercusión en las relaciones entre los sexos: pensamos de distinta manera, abordamos los problemas de manera diferente e interpretamos nuestra experiencia en el mundo a través de filtros distintos.
Conocer mejor las diferencias entre hombres y mujeres y aprender estrategias para comprenderlas, nos ayudará a acortar ese espacio que nos separa. Sean cuales sean nuestras diferencias, los hombres y las mujeres podemos aprender muchas cosas unos de otros. Y aunque tengamos diferentes formas de pensar, sentir y actuar, estas diferencias no nos hacen ser superiores ni inferiores: somos distintos pero iguales.
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