• Son más constantes en el proceso de adelgazamiento: el 40,6% de los hombres, frente al 30,7% de las mujeres, no dejan la dieta.
• Prefieren seguir las pautas de un especialista en nutrición y, durante la dieta, casi el 50% asiste a la consulta semanal para llevar un mayor control del proceso.
• Adelgazan más rápido: pierden el doble de peso que las mujeres en el mismo tiempo, gracias a que su organismo retiene menos lÃquidos y a que no se ven afectados por tantos cambios hormonales.
• Les cuesta más bajar de peso debido a las fluctuaciones hormonales y a la retención hÃdrica.
• El 50% de las mujeres que hacen dietas comenten excesos que luego intentan compensar, comiendo menos, pero no realizando más ejercicies (que ellos si hacen!)
Algo que les puede llegar a jugar en contra, es que son capaces de percibir y responder a múltiples estÃmulos simultáneamente adecuadamente, en detrimento de la capacidad de concentración prolongada sobre un mismo punto. En comparación con todas estas caracterÃsticas, el hombre favorece un liderazgo de “tipo masculino” que se distingue por ser más comprensible y directo, sencillo y lineal. Se lo puede analizar en forma lógica. Un liderazgo “ideal”, será aquel que logre fundir la intuición femenina con la contundencia y la linealidad del universo masculino.
Aparentemente, las personas de ambos sexos suelen atraer a personas similares a ellas, que se les parecen fÃsicamente, tienen una situación socioeconómica casi igual y comparten los mismos principios en áreas como la familia o la fidelidad. El nuevo estudio indica que es mucho más importante encontrar un alma gemela que un alma enamorada, y que el matrimonio entre personas que se parecen entre sà tiene más posibilidades de ser exitoso. Según Peter Buston y Stephen Emlen, autores del estudio, —nuestros resultados sugieren que aquellas personas que desean una relación estable y duradera no deberÃan buscar el compañero más perfecto, sino simplemente alguien similar a sà mismas. Los investigadores sostienen que si existen demasiadas diferencias, habrá una mayor inestabilidad en la pareja.
Sin embargo, ellos son muy reservados con sus pensamientos Ãntimos. Muchos no saben expresarlos porque han aprendido que llorar indica debilidad o les acerca a lo femenino. Por eso, incluso con sus amigos más cercano, tienen más facilidad para crear relaciones sociales que personales.
Hombres y mujeres afrontamos las relaciones de amistad de manera diferente. En general ellas suelen valorar más la tolerancia, y la puesta emocional en común, mientras que ellos dan más importancia a las actividades compartidas: hablan de deportes, coches o aficiones, y raramente entran en asuntos del corazón, a no ser que se trata de una nueva conquista……¿están de acuerdo?
Las experiencias vitales de cada persona dan como resultado comportamientos, opiniones o puntos de vista muy dispares. Pero son las diferencias en la forma de comunicarnos, y de entender la relación de pareja, las que separan a hombres y mujeres. La sociedad patriarcal en la que nos movemos nos asigna papeles que hemos de cumplir a rajatabla en función de nuestro sexo, explican los especialistas. La influencia social marca nuestro comportamiento. Podemos decir que la información que recibimos desde pequeños en el hogar, el colegio, la televisión, en definitiva, en el entorno, constituye la base primordial en la que se asentará nuestra conducta a lo largo de la vida adulta.