Posts para la tag: conflictos

Conflictos en la convivencia: ¿Cómo superarlos?

Todos los sabemos: Por más enamorados que podamos estar de nuestras parejas, sabemos que en algún momento las crisis aparecerán. Lo importante: Aprender a afrontarlas de una manera constructiva trabajando por el bien de la pareja. Entonces, ¿cuáles son los conflictos más frecuentes en las diferentes etapas de la pareja? ¿Cómo podemos superarlos?

Cuando se forma la pareja: pasar del noviazgo al compromiso supone un proceso de adaptación a las maneras de hacer y al talante de cada uno. Si no se encuentra el equilibrio y siempre hay uno que impone y otro que cede, el conflicto está servido. El diálogo y ser realista sobre lo que implica la vida en común pueden ayudar. Continuar leyendo »

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¿Una relación tóxica?

Muchas veces nos empeñamos en estar dentro de una relación que nos satisface en algunos aspectos, pero que nos aterroriza en otros. ¿A qué se debe? ¿Cómo saber si estamos dentro de una relación tóxica?

1. Te hace quedar mal delante de los otros: Si se burla de temas que son sensibles para ti, te hace bromas demasiado pesadas o te contradice todo el tiempo, no es alguien que esté satisfecho ni contigo ni consigo. Es uno de los peores síntomas.

2. A tus amigos no les gusta: Sabemos, por la voz popular, que el amor es ciego; así que no sería una mala idea que preguntaras a tus amigos qué opinan de su relación. Si notas que detectan cosas que no eres capaz de ver, quiere decir que estás autoengañándote por alguna razón. Es hora de reconsiderar.

3.Te recuerda a una relación previa: Es probable que estés repitiendo un patrón de relación dañino para ti. ¿Qué es lo que te lo recuerda, exactamente, cómo te comportas tú o cómo se comporta él? Es una buena ocasión para reflexionar.

4. Desconfianza: Tanto tú como tu pareja viven en el miedo perpetuo al abandono o la infidelidad. ¿Por qué? Háblenlo y si no hay resentimientos, quizá no sea demasiado tarde: puedes evitar que se convierta en una relación tóxica.

Fuente: Cosmo UK

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¿Kilos de más? Cómo manejarlo (I)

El sobrepeso es una epidemia de nuestro tiempo. El mundo ha cambiado tanto en la forma de producir los alimentos como en la manera de prepararlos y venderlos. También la manera en que trabajamos y nos desplazamos para realizar nuestras actividades: nos movemos menos, comemos peor. Los múltiples factores que inciden en el sobrepeso chocan terriblemente con la imagen que los productos mediáticos nos ofrecen como ideal, produciendo una frustración muy grande en la mayoría de la población.

Las personas con sobrepeso (que no obesidad, y especialmente las mujeres), sufren más que nada, incluso más que por las enfermedades derivadas por el exceso de grasa corporal, una baja considerable de amor propio. La National Slimming Survey, prestigiosa encuesta realizada en el Reino Unido hace un par de años, establece que “las personas con sobrepeso son ahora perseguidas públicamente de una forma tal que resultaría inaceptable para cualquier otro grupo de ciudadanos”. Desde los calificativos despectivos (“la gordita”, “el tonel”, etcétera) hasta el énfasis en sus tipos de personalidad (“no tiene control” “no se quiere a sí misma”). ¿Cuáles son las consecuencias? Las cifras son alarmantes: 89% de las encuestadas presentan desprecio a sí mismas, 91% depresión y 82%, angustia por los efectos futuros en su salud.

¿Cómo llevar esta situación de la mejor forma posible? Continúa leyendo.

Fuente: Slimming World

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Conflictos en el trabajo: Cómo superar la angustia y el estrés

Los problemas laborales pueden ser una fuente constante de angustia y estrés. En este caso, está en juego nuestro medio de subsistencia, ya que –llegado un caso extremo- no siempre es tan fácil cambiar de trabajo. Padecer las agresiones y cambios de humor de un superior despótico o arbitrario es una situación difícil de sobrellevar. Por otra parte, la mayoría de las veces, en el ámbito laboral no existe la posibilidad de resolver la situación mediante un diálogo franco o pedir cambios de actitud; aquí hay un limitante: la relación está determinada por el poder.

En lo que respecta a este tipo de conflictos, lo importante es:

• En principio, establecer si uno es el generador del conflicto o si es la otra persona quien tiene relaciones problemáticas con los demás (y no sólo con nosotros).

• Muchas veces es imposible modificar la situación de malestar; existen personas conflictivas de por sí que necesitan permanentemente mantener a los otros, en una situación de inferioridad. Este tipo de individuos, inseguros y con baja autoestima, descalifican a otros para sentirse calificados o bien controlan para lograr seguridad.

• Optar por someterse para apaciguar el conflicto es riesgoso, no sólo porque resulta angustiante, sino porque quien necesita someter puede no tener límites, actuar de modo arbitrario y estar ávido de demostrar que siempre detenta la autoridad.

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¿Cómo manejar el enojo y la tristeza de nuestra pareja?

Muchas veces, tenemos conflictos en nuestra pareja sin que algo verdaderamente esté afectando la relación. Simplemente, alguno de los dos tuvo un mal día, hay demasiadas presiones en el trabajo o con la familia, o una insatisfacción subyacente que no se aquieta ni con caricias. ¿Cómo salir airosos de tan espinosa situación? Identifica en cuál de los extremos te encuentras y actúa en consecuencia.

Un poco de espacio: Si nuestra pareja tiene ánimo de pelea, lo mejor es retirarse con calma y dejar que el tiempo pase. Lo ideal es que quien esté calmado no juegue al ofendido, sino que simple y discretamente tome un paso atrás, sin mal humor ni reclamos. La ira es contagiosa: mientras uno se mantenga firme en la decisión de no pelear, es probable que el otro se calme.

Un poco de cercanía: Si lo que sucede es una ráfaga de tristeza o los síntomas de una depresión, no es aconsejable apartarnos. Al contrario, debemos darle la confianza necesaria para que nos cuente cuál es la raíz de ese sentimiento, proponerle actividades que le estimulen y lo aparten de los sentimientos negativos. No permitas que la tristeza te absorba a ti también. Encuentra momentos paralelos en los que puedas despejar un poco el ánimo y recobrar fuerzas para seguir apoyando a tu pareja, si lo necesita.

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Problemas de pareja: ¿Cómo resolver los conflictos?

La famosa película que protagonizaran Michael Douglas, Kathleen Turnar, “La guerra de los Rosas”, muestra de modo satírico un matrimonio sin impedimentos económicos para separarse que, en lugar de terminar de una manera racional esa relación que ya no funcionaba, elige destruirse. Del mismo modo, muchas parejas “viven” en situación permanente de conflicto. En los casos más difíciles, se cumple lo que se denomina “ciclo de la violencia”; donde como en un círculo sin salida, luego de la pelea, sigue la angustia, un momento de impasse, una etapa de re-enamoramiento hasta que con el tiempo vuelva el período de agresión.

Víctima y victimario están “enganchados” en este vínculo destructivo que puede seguir indefinidamente. Para poner un punto final, la asistencia terapéutica es siempre de gran ayuda. Esto no implica necesariamente la separación; lo importante es “desatar” los motivos de enfrentamiento para que no se repitan.


Si la idea es tratar de resolver el conflicto:

Partir del reconocimiento de que existen diferencias y que éstas deben respetarse; esto es, “yo puedo no compartir tu punto de vista o tu elección, pero los respeto como clave para la convivencia armónica”

¿Qué hacer cuando sólo una de las partes respeta a la otra? Aquí entrará en funcionamiento la capacidad de poner límites. Ante la agresión, no sirve el “ojo por ojo”, pero sí un delicado equilibrio entre el derecho ajeno y el propio.

Pensar en distintas alternativas de salida; a veces resulta interesante dejar de lado todo lo aprendido y optar por nuevas formas de resolución.

Si por un camino personal o terapéutico, se concluye que la única salida es la separación de la pareja, también hay formas más benéficas de dar fin a la relación. En la instancia de la ruptura, lo ideal es no culpabilizarse mutuamente, sino buscar alguno de los puntos de contacto que les permitió constituirse como pareja; esto hará posible la comunicación y, con el tiempo, capitalizar los errores de ese vínculo, a fin de que no se reiteren en futuras parejas.

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Terapia de pareja: Resuelve los conflictos de a dos

Los problemas que se generan puertas adentro pueden desencadenar grandes crisis si no son tratados a tiempo o con la seriedad que requieren. La terapia de pareja, muy lejos de ser un castigo para ellos y una amenaza con la que ellas especulan, es una herramienta muy eficaz para consolidar una relación sana.
Como se realiza en un lugar neutral, es un espacio ideal para que ambos se puedan abrir y sentirse libres para decir lo que les molesta. Como el tratamiento es en conjunto, resulta más fácil escuchar al otro y comprender su punto de vista.
La función del terapeuta es mediar en las discusiones y evitar que se desborden y enseñarles habilidades concretas de comunicación, para modificar patrones que afectan el vínculo.
Sacate los prejuicios y abrí tu mente a nuevas alternativas para mejorar tu relación de pareja; los resultados valen la pena

terapia-de- pareja

Cuando surgen problemas en la pareja, muchas veces optamos por mantenernos callamos en vez de sentarnos e intentar resolver los conflictos de a dos. Los problemas que se generan puertas adentro pueden desencadenar grandes crisis si no son tratados a tiempo o con la seriedad que requieren. La terapia de pareja, muy lejos de ser un castigo para ellos y una amenaza con la que ellas especulan, es una herramienta muy eficaz para consolidar una relación sana.

Como se realiza en un lugar neutral, es un espacio ideal para que ambos se puedan abrir y sentirse libres para decir lo que les molesta. Como el tratamiento es en conjunto, resulta más fácil escuchar al otro y comprender su punto de vista.La función del terapeuta es mediar en las discusiones y evitar que se desborden y enseñarles habilidades concretas de comunicación, para modificar patrones que afectan el vínculo. Sácate los prejuicios y abra tu mente a nuevas alternativas para mejorar tu relación de pareja; los resultados valen la pena. Recuerda que el diálogo y la comunicación son el recurso más útil para mejorar la pareja y resolver los conflictos con madurez.

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4 cosas que los hombres suelen ocultar

Sí, siempre es difícil saber qué es lo que está en la cabeza del sexo opuesto, y estamos tan acostumbrados a los estereotipos que seguramente estos secretos te sorprenderán. En esta ocasión, podrás echar un vistazo a las reservas que se toma, en ocasiones, la lengua masculina.

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1. Disfrutan el cariño postcoital: En una relación de pareja, acurrucarse en los brazos del otro es una forma de sentirse seguros y en confianza respecto a su decisión de estar juntos. Escuchar la respiración de ella, reposar en su pecho o dejarse acariciar es muy importante.

2. Preferirían menos alcohol: En las primeras citas, muchos hombres preferirían no notar que esa copa de vino ha surtido efecto. Resta bastante atractivo a la apariencia de haber perdido el control.

3. Sienten presión por el matrimonio: No sólo las mujeres son cuestionadas y abordadas constantemente si se mantienen solteras por “demasiado” tiempo. Los hombres temen, además, que su desempeño sexual disminuya y arruine una posible unión duradera.

4. Decir “estás loca” es un pretexto: Siempre será más fácil culpar a los demás que a nosotros mismos. Así que la mayoría de las veces, esta frase es sólo para quitarse el peso de la responsabilidad de encima.

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Cuando la culpa se entromete

En una relación de pareja, es normal que surjan discusiones o malentendidos de los que quizá alguno sea más culpable que el otro. Sin embargo, asumir la parte de responsabilidad que cada uno tiene dentro de cierto conflicto pareciera no ser suficiente para alguno de ellos, víctima de uno de los males crónicos de sociedades como la nuestra: la culpa compulsiva.

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¿De qué se trata? De sentirse culpable por todo, o por casi todo lo que no marcha como debería, aún si no está en las manos de esa persona remediarlo. Esta clase de remordimiento crónico suele ser más común en las mujeres que en los hombres, pues actualmente a ellas se les exige mucho más en todos los ámbitos: deben cumplir como buenas parejas, exitosas profesionistas, madres ejemplares, y, por si fuera poco, como guapas, delgadas y fogosas amantes. Esta presión puede generar muchas frustraciones que, inevitablemente, se transferirán al terreno amoroso si no se solucionan.

¿Cómo evitarla? La culpa, cuando es justificada, nos impulsa a tratar de resarcir el daño inflingido, lo cual está muy bien, nos lleva a tener una sociedad más armónica. Pero también es una forma de autocastigo, sobre todo cuando sentimos que no cumplimos con las expectativas que los otros tenían; así que lo más importante será aprender a diferenciar entre aquella culpa que nos compele a ser empáticos y aquella que es una forma de egocentrismo inútil o de complacencia excesiva. Sólo así, relajando un poco la opinión que tenemos sobre nosotros mismos, podremos librarnos de ella.

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El sabotaje: un enemigo silencioso (II)

Hemos visto la forma sutil en que opera el sabotaje en una relación de pareja. ¿Qué es lo que podemos hacer para solucionarlo?

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Nombrarlo: no es necesario decir a la pareja, con todas sus letras “me parece que estás saboteándome”, pero sí es importante que tanto el que sufre el sabotaje como el que lo realiza tengan conciencia de ello. Una buena alternativa sería comenzar apuntando algo como “He notado tu incomodidad cuando hablo acerca de mi trabajo, y sabes que me interesa lo que pienses ¿hay algo que no hayamos conversado al respecto?”

Encontrar la causa: Aquí es donde se encuentra la clave, por lo que es fundamental hallarla y reconocerla. Quizá para el saboteador sea difícil determinar el por qué de sus acciones, sobre todo si, como decíamos, muchas veces actúa de forma inconsciente. A través de un ejercicio de introspección, ambos tendrán que trabajar juntos para llegar al fondo de la situación:¿El otro se siente desplazado por nuevos afectos o circunstancias? ¿Existe una insatisfacción individual que genere alguna clase de envidia? ¿Tiene miedo a perder la relación a causa de elementos amenazadores que el otro no percibe?

Poner límites: Cuando se identifique el sabotaje, hay que señalarlo enseguida y ponerle un alto de la forma más calma posible. Entonces el otro se percatará de cuándo y por qué sucede, y al saber que la pareja ya lo detecta, podrá eliminar la intención de manipular o chantajear.

Con paciencia y apertura, el problema puede no ser tan grave.

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