Publicado el Domingo, 7 de Febrero del 2010 por
silvia
Casarse o vivir en pareja bajo un mismo son realidades que que no necesariamente significan no tenerle miedo al compromiso. A veces, un impulso lleva a vencerlo momentáneamente, pero el miedo regresa al cabo de un tiempo. Una de las formas en que se nace evidente es a través del anuncio de la separación inminente que nunca se concreta. Hay miedo de comprometerse más con la relación, pero también hay miedo de comprometerse con la separación.
Muchas parejas entran en “estado de separación perpetua— cuando sienten el deseo de tener un hijo o cuando acaban de tenerlo. También. Cuando a uno de los dos le sale un trabajo afuera y eso implica que, lejos de la familia y los amigos, la pareja vivirá en un contacto más estrecho, que es interpretado como un mayor nivel de compromiso. Es común que, cada vez que se vaya a realizar algo nuevo, surjan mensajes interiores frenadores. porque cada decisión supone una suerte de safto al vacÃo. Pero cuando estos mensajes frenadores llegan al punto de hacer que la vida se transforme en una crisis perpetua es porque existe una fobia; en el caso que nos ocupa, es una fobia al compromiso.
Si se desea lograr una pareja armónica, es preciso trabajar sobre estos mensajes frenadores que intoxican nuestra vida en pareja y la convierten en un infierno. No importa cuál sea la duración de esa pareja, lo importante es que el tiempo que permanezca unida sea un tiempo de plenitud, de realizaciones, de satisfacción, de resolución conjunta de problemas, de proyección hacia el futuro, de enriquecimiento interior mutuo.
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Publicado el Martes, 31 de Marzo del 2009 por
silvia

Pasan los años y sigues pensando que no ha aparecido la persona que esperas, o al menos esa es tu excusa. Pero lo cierto es que no permites a nadie traspasar la barrera de tus sentimientos, tienes pavor a entregarle a alguien tu corazón y que lo haga añicos. O quizá lo que temes es ligarte indefinidamente y no estar a la altura de las circunstancias, enamorarte de una tercera persona y hacer daño a tu alrededor.
Puede que estés atravesando una de esas etapas en las que no quieras escuchar la palabra compromiso y los escarceos con gente que tiene pareja te resulten más fáciles; si es una etapa vale, pero si te quedas anclada en esta forma de vida, estarás escondiéndote y huyendo.Una vez más te recordamos que lo importante es que seas consciente de tus opciones y amplÃes horizontes si éstas están limitadas.
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Publicado el Jueves, 27 de Noviembre del 2008 por
Soledad

El hecho de conformar y construir una pareja parte de la creación de un vÃnculo muy importante, una conexión la cual en ocasiones causa temores y miedos, y pues no podemos definir a esta particular aberración como nada más ni nada menos que el “compromiso“. De todas formas componer una pareja conlleva diferentes sensaciones y sentimientos dependiendo del individuo que estemos especificando, de hecho es posible que el compromiso sea visto tan absurdo como lejano, cuando para otros sea algo tan anhelado que nunca llega. Entonces ¿Por qué querer un compromiso? O ¿Por qué no quererlo? Muchas personas desean hallar a la persona indicada con la cual poder pasar el resto de sus dÃas, como también existen las cuales niegan las ataduras en todas sus partes.
La realidad parte de varios factores caracterÃsticos de la personalidad. Entre ellos es muy fácil culpar a las tradicionales experiencias infantiles, como la educación brindada por los padres, sin embargo la socialización, los grupos de amigos, y las compañÃas también pueden ser una gran influyen a la hora de tomar las decisiones. Claro que se dispone además en gran parte de una posible influencia paterna, orientada bajo un vÃnculo fundamental muy importante, pues no hay que olvidar que desde niños somos parte de una familia, y ya de adolecentes conllevamos el aprendizaje que esta familia nos ha brindado.
Por otra parte, al llegar a la juventud comienza a aparecer la necesidad de compartir experiencias y necesidades con una pareja, ya sea con la presentación de sentimientos, deseos, o simplemente con curiosidad por nuevas experiencias casuales. Más tarde con la evidente madurez el foco de motivación sentimental comienza a expandirse, es de esta forma muy común que se presente un deseo matrimonial o necesidad de compromiso en un mayor nivel. Es muy probable por otra parte, que los jóvenes dispongan el aparente miedo a las aturadas por el simple hecho de disponer de una escasa edad y experiencia en un menor nivel.
Es muy fácil que vosotros veáis a una persona con dificultades y miedos al compromiso, siempre y cuando dispongan actitudes como las siguientes: -Primeramente es fácil notar una notable baja autoestima con ellos mismo, sin mencionar el temor consecuente con sus actos posteriores. –Indecisión a tomar decisiones. –La familia dispone de la última palabra en todos sus actos (ocasionalmente). –Y por ultimo son muy exigentes a la hora de compartir.
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