Con frecuencia, el SÃndrome de Peter Panlo sufren personas que no han cultivado suficiente su autoestima para mostrarse fuertes ante las demandas de la sociedad, para sentirse seguras y capaces de superar aquello que se presente. Quizás de niños han sido sobreprotegidos por sus progenitores y no han desarrollado al máximo las capacidades necesarias para defenderse ante las adversidades.
A veces el origen del desequilibrio radica en no haber superado una experiencia traumática temprana que ha dejado como huella un terrible miedo a volver a sufrir. Ante todo, un peterpan tiene que concienciarse de su problema. Muchas de estas personas se tienen por encantadoras, y no son capaces de ver que están abusando de los demás. Sin embargo, ellos son los más perjudicados, por la soledad en la que puede desembocar su vida.
Son numerosas las personas que padecen miedo al compromiso, un problema que las paraliza a la hora de afrontar múltiples situaciones de la vida cotidiana: independizarse, hipotecarse, construir pareja estable y una larga lista de responsabilidades que los inmaduros peterpanes se encuentran incapaces de asumir. ¿Cómo detectar a quienes padecen el SÃndrome de Peter Pan? Estas son las caracterÃsticas del SÃndrome de Peter Pan:
1. Les gusta rodearse de gente más joven, para sentirse identificados con esa juventud eterna que idealizan.
2. Son inseguros e indecisos, aunque se camuflan para mostrar lo contrario.
3. Aparentan ser comunicativos y muy extravertidos, pero no son capaces de profundizar en una conversación que implique expresar sentimientos o asumir responsabilidades.
4. Son narcisistas. Viven pendientes de sà mismos; preocupados por su bienestar.Todo ello para mostrar su perfección. aunque sea ficticia.
5. Viven en continua insatisfacción, pero no cambian nada en sus vidas, ya que no están preparados para asumir decisiones.
6. Presentan un alto nivel de ansiedad, debido al esfuerzo que realizan por querer parecer perfectos ante los demás. No toleran las crÃticas.
7. Buscan la cercanÃa de personas capaces de cubrir sus necesidades, para que asuman responsabilidades por ellos. Buscan protección en los demás.
Si esa persona aniñada con la que intentas formalizar una relación sentimental no quiere comprometerse, pero tampoco puede vivir sin ti, es que has topado con un peterpan. Asà le ayudarás:
Los años pasan por ellos como por los demás, pero ellos creen haber bebido del elixir de la juventud y presumen de ser los más fiesteros, de estar en plena forma, de ser grandes seductores y muy liberales. En su libro El sÃndrome de Peter Pan, Dan Kiley dio nombre a este desequilibrio, al que definÃa como el “conjunto de caracterÃsticas que tiene aquella persona que no sabe o no quiere renunciar a ser un hijo/a para empezara ser padre/madre.
Hay muchos peterpanes de entre 30 y 40 años refugiados en casa de sus padres. No quieren asumir grandes responsabilidades, como diseñar su propio futuro; sienten que todavÃa no es el momento, y encuentran mil excusas. Son incapaces de madurar y hablan de sueños imposibles de cumplir. Dicen ser los más aventureros en el amor. Sus vidas se debaten entre el PaÃs de Nunca Jamás y el mundo real.
Si se desea lograr una pareja armónica, es preciso trabajar sobre estos mensajes frenadores que intoxican nuestra vida en pareja y la convierten en un infierno. No importa cuál sea la duración de esa pareja, lo importante es que el tiempo que permanezca unida sea un tiempo de plenitud, de realizaciones, de satisfacción, de resolución conjunta de problemas, de proyección hacia el futuro, de enriquecimiento interior mutuo.
Pasan los años y sigues pensando que no ha aparecido la persona que esperas, o al menos esa es tu excusa. Pero lo cierto es que no permites a nadie traspasar la barrera de tus sentimientos, tienes pavor a entregarle a alguien tu corazón y que lo haga añicos. O quizá lo que temes es ligarte indefinidamente y no estar a la altura de las circunstancias, enamorarte de una tercera persona y hacer daño a tu alrededor.
Por otra parte, al llegar a la juventud comienza a aparecer la necesidad de compartir experiencias y necesidades con una pareja, ya sea con la presentación de sentimientos, deseos, o simplemente con curiosidad por nuevas experiencias casuales. Más tarde con la evidente madurez el foco de motivación sentimental comienza a expandirse, es de esta forma muy común que se presente un deseo matrimonial o necesidad de compromiso en un mayor nivel. Es muy probable por otra parte, que los jóvenes dispongan el aparente miedo a las aturadas por el simple hecho de disponer de una escasa edad y experiencia en un menor nivel.
Es muy fácil que vosotros veáis a una persona con dificultades y miedos al compromiso, siempre y cuando dispongan actitudes como las siguientes: -Primeramente es fácil notar una notable baja autoestima con ellos mismo, sin mencionar el temor consecuente con sus actos posteriores. –Indecisión a tomar decisiones. –La familia dispone de la última palabra en todos sus actos (ocasionalmente). –Y por ultimo son muy exigentes a la hora de compartir.