4. Sus “defectos” no son tan importantes: ¿No tiene idea de cómo combinar la camisa y los calcetines? ¡Qué más da! No es que las mujeres se vayan haciendo menos quisquillosas conforme los años pasan, sino que van siendo más maduras, y se dan cuenta de que importa más cómo te trate o cuáles son sus prioridadesque si usa zapatos negros o marrones.
5. Tus “defectos” no son tan importantes: La celulitis, la irregularidad del tono de tu piel, los kilos extra no cuentan para ser feliz. ¿Qué, entonces? Confianza en ti misma, inteligencia, sentido del humor, eso sí que lo notan los demás.
6. Sin embargo…: Tanto tu pareja como tú disfrutarán más si cuidan de sí en todo sentido, es decir, preferirán el buen aliento al mal aliento, una charla inteligente a una aburrida, un poco de color en el rostro al aspecto de enfermedad.
7. La soltería es maravillosa: No es una frase, como se dice, que enuncian las mal llamadas “solteronas” para resignarse de su situación, lo saben quienes la han disfrutado y crecido gracias a ella. Dispones de todo tu tiempo para enriquecerte personal y profesionalmente, conocer gente, divertirte sin restricciones; incluso, meter la pata sin temor a que dañes a alguien en el camino. En verdad, ¡no hay prisa!
La mayoría de las veces, las mujeres hacen caso omiso a la voz de la experiencia en cuanto al amor. Ya sea una madre, hermana o amiga quien haga gala de sabiduría, siempre será poco menos que ignorada hasta que la aconsejada en cuestión viva en carne propia aquello que le advirtieron. ¿Crees que puedas saltarte el examen?:
1. Sí, lo olvidarás: Cuando ocurre una ruptura amorosa, la promesa es siempre la misma: “Lo olvidarás, y luego te reirás de cómo llorabas por él”. En esos momentos parece imposible, pero esta es una de las pocas certezas que puede regalarte la vida.
2. De nada sirven los celos: ¿Qué tal si te engaña?, te preguntas. Pero pocas veces haces el trueque por esta suposición, más positiva: ¿Y qué tal si no? Si sucede, sentirás dolor, sí, y tu sospecha nada habrá hecho para evitarlo. Y si no sucede, perdiste tiempo valioso que pudiste aprovechar siendo feliz a su lado.
3. En verdad, no puedes cambiarlo: Por mucho que pienses que tu amor lo puede todo, hacer que sea otra persona no está entre tus virtudes. Lo mejor será elegir a alguien compatible contigo: que le importen las mismas cosas, casi de la misma manera en que a ti te importan. Si no, ambos tienen un largo camino de infelicidad por recorrer…
A la mayoría de las personas, en algún momento de sus vidas y frente a alguna relación en particular, les ha costado demostrar sus sentimientos. Sentir ternura por el otro y no saber de qué forma demostrárselo, es para algunos una tarea difícil y angustiante. Aquí le presentamos algunas pautas a tener en cuenta para lograr establecer el encuentro deseado:
El diálogo amoroso motivador comienza con palabras, actitudes de cuidado y atenciones. Averigüa qué le gusta al/la compañero/a para sorprenderlo. Esto es lo que se llama cortejo y no debe olvidarse nunca.
Todo el cuerpo del hombre y de la mujer constituyen zonas erógenas, susceptibles de ser estimuladas con besos, caricias, masajes, etcétera. Experimente nuevos contactos con otras partes del cuerpo que antes no tuvo en cuenta. Intercambia información acerca de la manera en que cada uno prefiere realizar este tipo de uniones y de lo que sienten al respecto.
Si bien el dormitorio es el santuario de la consumación, el juego amoroso puede comenzar por teléfono, en el parque, en el cine, en un automóvil o en el living de la casa. No se deben repetir rutinas, ya que cada uno sabe de memoria los movimientos del otro.
Planea el encuentro sexual junto a su pareja. De esta manera, podrán prepararse psicológicamente para ese momento y no limitarse a las rápidas consecuencias de una situación “caliente”.
Se curioso/a. Deja que la ternura lo lleva a explorar situaciones corporales desconocidas. El diálogo corporal es un descubrimiento continuado y delicioso.
Se tierno, le permitirá descubrirse a si mismo y al otro. Así, ambos compartirán la magia de experimentar el amor altruista en su grado más alto.
Las primeras veces siempre son difíciles. ¿Cómo reaccionar cuando nuestro hijo o hija trae a su primera novia o novio a casa? Aunque sospechemos que esta pareja no durará mucho, el enamoramiento durante esa etapa se vive de manera muy intensa y definitiva. Debemos respetar la decisión de nuestros hijos, tomarlos en serio y confiar en ellos sin alarmarnos.
Es importante darles su espacio y no acosarlos con preguntas, porque se pondrán a la defensiva. Tampoco podemos estar ajenos a lo que sucede o dejarlos actuar como adultos. ¡Qué dicotomía! Demostrar una mente abierta facilitará que confíen en nosotros. Para empezar, que haya traído a su pareja a casa demuestra que quiere compartir lo que está sintiendo.
Lo mejor es aceptar que este es un proceso natural: no iba a ser nuestro bebé para siempre. Es importante no sobreprotegerlo y fomentar su independencia. Es conveniente que se sienta en confianza con vos, para compartir las dudas que vaya teniendo durante la relación, pero de manera fluida. Si demostrás un alto interés en obtener información, se dará cuenta y se alejará. Confia en tu hijo: si lo educaste bien, sabrá manejar sus relaciones. Déjalo que se equivoque y aprenda, pero siempre acompañándolo y conteniéndolo de cerca.
1. A las mujeres no les gustan las explosiones… ni en el arte ni en la vida
2. Las mujeres no son tan divertidas como los hombres. Son más inteligentes e incisivas, pero para ser divertidas tendrían que permitirse cierta bufonería que, sencillamente, no es elegante
3. A las mujeres les encanta que las saquen a comer.
4. A las mujeres les gustan las bodas, incluso las ajenas
5. “La noche de sólo chicas” no puede ser sugerida por un hombre
6. Ciertas veces, a las mujeres les gusta tenderse y que otro haga el trabajo
7. A las mujeres sólo les importa el 10% de las cosas que los hombres piensan sobre ellas
8. Si una mujer te ama, hablará de ti todo el tiempo. Y espera que hagas lo mismo
9. Las ropas de una mujer son complicadas, sus zapatos, frágiles, y su constitución, delicada. Así que mejor tú cargas las maletas
10. Un orgasmo es suficiente
Fuente: Squire
Si te planteas las relaciones como una oportunidad de crecimiento personal (las relaciones como camino para el despertar o la iluminación), no te van a faltar ocasiones de práctica, porque toda tu vida está conformada por relaciones: familiares, de amistad, de trabajo, vecinales, de intercambio, etc. Pero ya que hemos decidido cambiar el viejo paradigma del ego por el nuevo paradigma del amor, tal vez convenga aclarar de qué hablamos cuando hablamos de amor. Y, sobre todo, de qué no hablamos
cuando hablamos de amor. El amor verdadero versus el amor egoico.
EL AMOR VERDADERO
1 Es incondicional: te amo porque lo decido voluntariamente, hagas lo que hagas y seas como seas.
1 Es libre: no necesito controlarte ni ser controlado.
1 Es eterno: mí sentimiento no muere, aunque la relación pueda cambiar.
EL AMOR EGOICO
1 Es condicional: sólo te amaré si eres como quiero que seas y actúas
como quiero que actúes. Aspira a la simetría y da lugar a la decepción, la frustración y la queja constante (yo soy cariñosa y él no; yo pongo la mesa y ella no; yo soy amable con sus amigos y él no lo es con mis amigas).
1 Es posesivo y dependiente: está basado en el miedo a la pérdida, por eso necesita controlar.
1 Es intermitente: te amo cuando haces lo que espero de ti, dejo de amarte si no lo haces, y vuelvo a
Si te planteas las relaciones como una oportunidad de crecimiento personal (las relaciones como camino para el despertar o la iluminación), no te van a faltar ocasiones de práctica, porque toda tu vida está conformada por relaciones: familiares, de amistad, de trabajo, vecinales, de intercambio, etc. Pero ya que hemos decidido cambiar el viejo paradigma del ego por el nuevo paradigma del amor, tal vez convenga aclarar de qué hablamos cuando hablamos de amor. Y, sobre todo, de qué no hablamos cuando hablamos de amor. El amor verdadero versus el amor egoico.
EL AMOR VERDADERO
Es incondicional: te amo porque lo decido voluntariamente, hagas lo que hagas y seas como seas.
Es libre: no necesito controlarte ni ser controlado.
Es eterno: mí sentimiento no muere, aunque la relación pueda cambiar.
EL AMOR EGOICO
Es condicional: sólo te amaré si eres como quiero que seas y actúas como quiero que actúes. Aspira a la simetría y da lugar a la decepción, la frustración y la queja constante (yo soy cariñosa y él no; yo pongo la mesa y ella no; yo soy amable con sus amigos y él no lo es con mis amigas).
Es posesivo y dependiente: está basado en el miedo a la pérdida, por eso necesita controlar.
Es intermitente: te amo cuando haces lo que espero de ti, dejo de amarte si no lo haces, y vuelvo a amarte cuando actúas como a mí me gusta y “me haces feliz”.
Amor no es sinónimo de igualdad. “Deberías pensar, sentir y actuar como yo lo hago. Si no lo haces es que no me amas”. Desde este punto de vista, la más mínima diferencia nos parecerá una amenaza. La diferencia nos aporta emoción, interés y vitalidad. El reto es descubrir formas constructivas de afrontar la diferencia: comunicarse, negociar, alcanzar acuerdos… Que las diferencias jueguen a favor y no en contra es el mejor ejemplo para los hijos.
Tu pareja no actúa para molestarte. Existen muy pocas personas que actúen con el ánimo de hacerlo mal o causar un mal. Saberlo te ayudará a ver en tu pareja a un ser humano normal, con fallos, como tú mismo. Analiza la conducta que te molesta con profundidad y sensibilidad.
Conocerte te ayuda a confiar en ti mismo. Intenta conocerte, saber el porqué de tus reacciones, modificar las conductas que no te identifiquen o no te satisfagan. Reanimarás la autoconfianza.Debes saber que toda persona tiene su propio lugar, así que nadie puede actuar por ti. No existe una persona que pueda cargar con otra durante mucho tiempo sin que la relación se hunda o ambas acaben mutiladas.
Nadie se muere por estar solo. Si al fin resulta que es imposible la convivencia con quien un día creíste que sería el padre o madre de tus hijos, vuelve a empezar. La vida te brinda la oportunidad de volver a encontrarte a ti mismo, de buscar nuevas posibilidades, de empezar.
Amor o posesión: El amor es un sentimiento perdurable que no desaparecerá de la noche a la mañana. Incluso puede que no desaparezca nunca del todo, a la vez que se transforma en algo completamente distinto, alejado del deseo(es el caso, por ejemplo, de aquellos divorciados que se llevan a las mil maravillas después de haber superado los traumas de la ruptura). La posesión, en cambio, dura poco pero es muy intensa. Quizá es lo más difícil de superar: imaginar que la ex pareja ahora goza de intimidad y placer con otras personas. Piensa en la naturaleza de este sentimiento, analízalo, y el trance será más ligero.
Sin juegos: Entrar en una dinámica de estirar y soltar no conduce a nada bueno. Lo mejor será alejarse del chantaje, de los intentos por volver encubiertos de amistad y de las relaciones sexuales en términos confusos con tu ex. Por mucho que le extrañes, la distancia te ayudará a poner los sentimientos en su sitio y a entender que cada uno se desarrollará más felizmente sin ser la pareja del otro. Cuando esto te quede claro, espera un poco más para preguntarle si le ocurre lo mismo. Sólo entonces podrán, poco a poco, matizar aquel amor que fue y convertirlo en una amistad significativa y perdurable.
Una de las situaciones más complicadas que una pareja recién separada puede enfrentar es la necesidad de convertirse en amigos, ya sea porque las circunstancias así lo requieren (trabajan juntos o tienen hijos) o porque el afecto o la soledad los impulsa a seguirse necesitando incluso después de haberlo dejado. Pero este escenario idílico ¿realmente es posible? Aquí te damos algunas ideas que pueden ayudarte a pasar por esta desconcertante etapa: El tiempo es el consejero más sabio: Por mucha urgencia que sientas por llamarle o estar a su lado, debes concentrarte en que esa relación ya terminó, y que no es justo para ninguno de los dos no darse un tiempo para asumir esa pérdida. Cuando ambos se hagan a la idea, y los sentimientos de por medio sean más estables, pueden considerar empezar a hablar de ser amigos. Evalúa la ruptura: Por lo general, el que deja se siente más capacitado para seguir adelante con su vida que el que no le puso punto final a la relación, aunque suele suceder que el primero sólo desea eliminar la relación amorosa, pero continuar con el cariño y la confianza que esa persona le proveía. Analiza las causas de la ruptura y ubica en qué posición te encuentras: ¿por qué deseas su amistad? ¿es un impulso sincero, o una forma de retener al otro por mero egoísmo u orgullo? (Continúa)
1. Cuiden su sueño: Aunque no lo parezca, no respetar los hábitos de descanso de la pareja puede traer consecuencias catastróficas. Dormir no es lo mismo que tener sexo, así que si hace falta que duerman en camas separadas, no lo duden y háganlo. Será divertido que de vez en cuando se pregunten seductoramente “¿en tu cama o en la mía?”
2. Mantengan su espacio: Sí, a veces la situación no lo permite, pero procuren darse un respiro el uno del otro. Salir a caminar en soledad, tener un rato para leer o escribir notas sin ser perturbado, o dejarle ver un programa de TV que a ti no te interesa, mientras te dedicas a otra cosa, son buenas formas de enfrentar el tedio de la convivencia.
3. No olvidar a los amigos: Éste es quizá uno de los errores más graves que cometen las parejas. Al principio de su relación, pueden llegar a aislarse de sus más allegados, o bien, hacen del círculo amistoso de su pareja, el propio. Lo ideal, claro, es que compartan de vez en cuando, pero que mantengan su independencia (incluso en sus salidas nocturnas con los respectivos grupos de amigos). Los librará de sentirse atados, y les dará mucho de qué platicar.
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