Posts para la tag: amor
Publicado el Martes, 20 de Octubre del 2009 por
silvia
Si te planteas las relaciones como una oportunidad de crecimiento personal (las relaciones como camino para el despertar o la iluminación), no te van a faltar ocasiones de práctica, porque toda tu vida está conformada por relaciones: familiares, de amistad, de trabajo, vecinales, de intercambio, etc. Pero ya que hemos decidido cambiar el viejo paradigma del ego por el nuevo paradigma del amor, tal vez convenga aclarar de qué hablamos cuando hablamos de amor. Y, sobre todo, de qué no hablamos
cuando hablamos de amor. El amor verdadero versus el amor egoico.
EL AMOR VERDADERO
1 Es incondicional: te amo porque lo decido voluntariamente, hagas lo que hagas y seas como seas.
1 Es libre: no necesito controlarte ni ser controlado.
1 Es eterno: mí sentimiento no muere, aunque la relación pueda cambiar.
EL AMOR EGOICO
1 Es condicional: sólo te amaré si eres como quiero que seas y actúas
como quiero que actúes. Aspira a la simetría y da lugar a la decepción, la frustración y la queja constante (yo soy cariñosa y él no; yo pongo la mesa y ella no; yo soy amable con sus amigos y él no lo es con mis amigas).
1 Es posesivo y dependiente: está basado en el miedo a la pérdida, por eso necesita controlar.
1 Es intermitente: te amo cuando haces lo que espero de ti, dejo de amarte si no lo haces, y vuelvo a

Si te planteas las relaciones como una oportunidad de crecimiento personal (las relaciones como camino para el despertar o la iluminación), no te van a faltar ocasiones de práctica, porque toda tu vida está conformada por relaciones: familiares, de amistad, de trabajo, vecinales, de intercambio, etc. Pero ya que hemos decidido cambiar el viejo paradigma del ego por el nuevo paradigma del amor, tal vez convenga aclarar de qué hablamos cuando hablamos de amor. Y, sobre todo, de qué no hablamos cuando hablamos de amor. El amor verdadero versus el amor egoico.
Es incondicional: te amo porque lo decido voluntariamente, hagas lo que hagas y seas como seas.
Es libre: no necesito controlarte ni ser controlado.
Es eterno: mí sentimiento no muere, aunque la relación pueda cambiar.
Es condicional: sólo te amaré si eres como quiero que seas y actúas como quiero que actúes. Aspira a la simetría y da lugar a la decepción, la frustración y la queja constante (yo soy cariñosa y él no; yo pongo la mesa y ella no; yo soy amable con sus amigos y él no lo es con mis amigas).
Es posesivo y dependiente: está basado en el miedo a la pérdida, por eso necesita controlar.
Es intermitente: te amo cuando haces lo que espero de ti, dejo de amarte si no lo haces, y vuelvo a amarte cuando actúas como a mí me gusta y “me haces feliz”.
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Publicado el Martes, 18 de Agosto del 2009 por
silvia

Amor no es sinónimo de igualdad. “Deberías pensar, sentir y actuar como yo lo hago. Si no lo haces es que no me amas”. Desde este punto de vista, la más mínima diferencia nos parecerá una amenaza. La diferencia nos aporta emoción, interés y vitalidad. El reto es descubrir formas constructivas de afrontar la diferencia: comunicarse, negociar, alcanzar acuerdos… Que las diferencias jueguen a favor y no en contra es el mejor ejemplo para los hijos.
Tu pareja no actúa para molestarte. Existen muy pocas personas que actúen con el ánimo de hacerlo mal o causar un mal. Saberlo te ayudará a ver en tu pareja a un ser humano normal, con fallos, como tú mismo. Analiza la conducta que te molesta con profundidad y sensibilidad.
Conocerte te ayuda a confiar en ti mismo. Intenta conocerte, saber el porqué de tus reacciones, modificar las conductas que no te identifiquen o no te satisfagan. Reanimarás la autoconfianza.Debes saber que toda persona tiene su propio lugar, así que nadie puede actuar por ti. No existe una persona que pueda cargar con otra durante mucho tiempo sin que la relación se hunda o ambas acaben mutiladas.
Nadie se muere por estar solo. Si al fin resulta que es imposible la convivencia con quien un día creíste que sería el padre o madre de tus hijos, vuelve a empezar. La vida te brinda la oportunidad de volver a encontrarte a ti mismo, de buscar nuevas posibilidades, de empezar.
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Publicado el Miércoles, 29 de Julio del 2009 por
oscarluv

Amor o posesión: El amor es un sentimiento perdurable que no desaparecerá de la noche a la mañana. Incluso puede que no desaparezca nunca del todo, a la vez que se transforma en algo completamente distinto, alejado del deseo(es el caso, por ejemplo, de aquellos divorciados que se llevan a las mil maravillas después de haber superado los traumas de la ruptura). La posesión, en cambio, dura poco pero es muy intensa. Quizá es lo más difícil de superar: imaginar que la ex pareja ahora goza de intimidad y placer con otras personas. Piensa en la naturaleza de este sentimiento, analízalo, y el trance será más ligero.
Sin juegos: Entrar en una dinámica de estirar y soltar no conduce a nada bueno. Lo mejor será alejarse del chantaje, de los intentos por volver encubiertos de amistad y de las relaciones sexuales en términos confusos con tu ex. Por mucho que le extrañes, la distancia te ayudará a poner los sentimientos en su sitio y a entender que cada uno se desarrollará más felizmente sin ser la pareja del otro. Cuando esto te quede claro, espera un poco más para preguntarle si le ocurre lo mismo. Sólo entonces podrán, poco a poco, matizar aquel amor que fue y convertirlo en una amistad significativa y perdurable.
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Publicado el Miércoles, 29 de Julio del 2009 por
oscarluv

Una de las situaciones más complicadas que una pareja recién separada puede enfrentar es la necesidad de convertirse en amigos, ya sea porque las circunstancias así lo requieren (trabajan juntos o tienen hijos) o porque el afecto o la soledad los impulsa a seguirse necesitando incluso después de haberlo dejado. Pero este escenario idílico ¿realmente es posible? Aquí te damos algunas ideas que pueden ayudarte a pasar por esta desconcertante etapa:
El tiempo es el consejero más sabio: Por mucha urgencia que sientas por llamarle o estar a su lado, debes concentrarte en que esa relación ya terminó, y que no es justo para ninguno de los dos no darse un tiempo para asumir esa pérdida. Cuando ambos se hagan a la idea, y los sentimientos de por medio sean más estables, pueden considerar empezar a hablar de ser amigos.
Evalúa la ruptura: Por lo general, el que deja se siente más capacitado para seguir adelante con su vida que el que no le puso punto final a la relación, aunque suele suceder que el primero sólo desea eliminar la relación amorosa, pero continuar con el cariño y la confianza que esa persona le proveía. Analiza las causas de la ruptura y ubica en qué posición te encuentras: ¿por qué deseas su amistad? ¿es un impulso sincero, o una forma de retener al otro por mero egoísmo u orgullo?
(Continúa)
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Publicado el Jueves, 16 de Julio del 2009 por
oscarluv

1. Cuiden su sueño: Aunque no lo parezca, no respetar los hábitos de descanso de la pareja puede traer consecuencias catastróficas. Dormir no es lo mismo que tener sexo, así que si hace falta que duerman en camas separadas, no lo duden y háganlo. Será divertido que de vez en cuando se pregunten seductoramente “¿en tu cama o en la mía?”
2. Mantengan su espacio: Sí, a veces la situación no lo permite, pero procuren darse un respiro el uno del otro. Salir a caminar en soledad, tener un rato para leer o escribir notas sin ser perturbado, o dejarle ver un programa de TV que a ti no te interesa, mientras te dedicas a otra cosa, son buenas formas de enfrentar el tedio de la convivencia.
3. No olvidar a los amigos: Éste es quizá uno de los errores más graves que cometen las parejas. Al principio de su relación, pueden llegar a aislarse de sus más allegados, o bien, hacen del círculo amistoso de su pareja, el propio. Lo ideal, claro, es que compartan de vez en cuando, pero que mantengan su independencia (incluso en sus salidas nocturnas con los respectivos grupos de amigos). Los librará de sentirse atados, y les dará mucho de qué platicar.
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Publicado el Jueves, 16 de Julio del 2009 por
oscarluv
Pareciera que aquellos que tuvieron una desafortunada relación de pareja no tendrían muchas cosas buenas qué decir sobre el tema, pero ¿qué mejor voz que la de la experiencia? Aquí te mostramos algunas de las cosas que quienes ya pasaron por los problemas más decisivos en la vida de una pareja, te digan cómo podrían ser evitados.

1. La familia, a cuentagotas: A nadie le gusta que, por muy loca que nuestra familia esté, nos la juzguen. Un poco de empatía te llevará a darte cuenta de que los sentimientos (tanto positivos como negativos) que tienes hacia su familia sean similares a los que tu pareja tiene hacia la tuya. Así que lo mejor será no sobresaturarse ni de un lado, ni de otro. Mantengan la cercanía, pero sepan ser prudentes, y, sobre todo, aprendan a separar los conflictos familiares de los asuntos que sólo les atañen a ustedes.
2. No es malo manejar dos cuentas: Si seguimos con la romántica idea de que “todo lo mío es tuyo”, y viceversa, probablemente surgirá alguna clase de problema. No tiene nada de egoísta, ni de malicioso, que cada uno lleve su chequera aparte. Las responsabilidades económicas que decidan asumir entre los dos, deben hacerse en los términos más claros, y con el mayor respeto hacia la situación financiera del otro.
(Continúa)
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Publicado el Lunes, 13 de Julio del 2009 por
oscarluv
Muchas veces las mujeres se encuentran en una posición verdaderamente vulnerable frente a una relación que se da en términos ambiguos. Los contratos que imperan en nuestras sociedades invitan a las mujeres a relacionarse activamente con los hombres, pero también censuran el involucrarse demasiado emocionalmente. Pareciera que la Realidad Emocional no es la misma para ellas que para ellos.

Esto se ve con mucha más claridad cuando ella comienza a preguntarse la clase de relación que sostiene con un hombre. Muchas veces, las mujeres no sienten la seguridad necesaria para determinar el estado de una relación. Generalmente es él quien establece el inicio del romance o de un noviazgo formal. Pese a que vivimos en el siglo XXI, muchas chicas aún esperan que su pareja deje de salir con otras y se decida a “sentar cabeza”.
¿Por qué sucede esto?
La educación sentimental de hombres y mujeres ha sido tan dispar que en los tiempos que corren, de crecimiento e igualdad, ahora ya no nos resulta útil.
¿Qué podemos hacer?
Lo importante es que no fomentemos una ambigüedad tal en nuestras relaciones que haga que los miembros de una pareja se sientan habitando dos universos distintos. Si buscas claridad en tu situación emocional, no tengas temor de expresarte y solicitar al otro qué es lo que piensa respecto a lo que tienen. Sólo así podremos comenzar a romper esquemas, y sólo así ambos podremos empezar, por fin, a vivir en la misma realidad.
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Publicado el Domingo, 12 de Julio del 2009 por
oscarluv
Hemos visto la forma sutil en que opera el sabotaje en una relación de pareja. ¿Qué es lo que podemos hacer para solucionarlo?

Nombrarlo: no es necesario decir a la pareja, con todas sus letras “me parece que estás saboteándome”, pero sí es importante que tanto el que sufre el sabotaje como el que lo realiza tengan conciencia de ello. Una buena alternativa sería comenzar apuntando algo como “He notado tu incomodidad cuando hablo acerca de mi trabajo, y sabes que me interesa lo que pienses ¿hay algo que no hayamos conversado al respecto?”
Encontrar la causa: Aquí es donde se encuentra la clave, por lo que es fundamental hallarla y reconocerla. Quizá para el saboteador sea difícil determinar el por qué de sus acciones, sobre todo si, como decíamos, muchas veces actúa de forma inconsciente. A través de un ejercicio de introspección, ambos tendrán que trabajar juntos para llegar al fondo de la situación:¿El otro se siente desplazado por nuevos afectos o circunstancias? ¿Existe una insatisfacción individual que genere alguna clase de envidia? ¿Tiene miedo a perder la relación a causa de elementos amenazadores que el otro no percibe?
Poner límites: Cuando se identifique el sabotaje, hay que señalarlo enseguida y ponerle un alto de la forma más calma posible. Entonces el otro se percatará de cuándo y por qué sucede, y al saber que la pareja ya lo detecta, podrá eliminar la intención de manipular o chantajear.
Con paciencia y apertura, el problema puede no ser tan grave.
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Publicado el Jueves, 9 de Julio del 2009 por
oscarluv
Muchos aseguran que las personas que están felices con su relación actual no se detienen siquiera a preguntárselo: simplemente son felices. Pero en realidad, los seres humanos somos un poco más complicados que eso y con frecuencia necesitamos dialogar con nosotros mismos para asegurar que no nos estamos mintiendo. Someterte a esta simple prueba puede ayudarte a aclarar el panorama:

1. Haz una lista con lo que siempre deseaste en una persona y en una relación, pero no pienses en tu pareja actual.
2. Ahora sí, anota lo que te gusta y lo que te disgusta de la persona con la que estás. Compara esta lista con la primera que hiciste.
3. Pregúntate cómo te sientes cuando están juntos y en diversas circunstancias: solos, con amigos, con la familia. ¿Es positiva la sensación, la mayoría de las veces?
4. Pregúntate cómo te sientes cuando están lejos. ¿Es angustiante o reconfortante? ¿Por qué?
5. Por último, ¿qué es lo que más te mantiene en esta relación? ¿El amor que sientes hacia tu pareja o el que tu pareja siente hacia ti?
Tómate tu tiempo para responder y para evaluar lo que sientes. Debes tomar en cuenta que probablemente nadie satisfará al cien por ciento tus expectativas, pero que mereces estar con quien más se acerque a lo que deseas, y viceversa.
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Publicado el Jueves, 9 de Julio del 2009 por
oscarluv
Parece que cuando llega el momento de poner sobre la mesa algo que no está marchando muy bien (el tan temido “tenemos que hablar”), los hombres tienen más problemas para sobrellevar el trance, pues culturalmente se les ha obligado a ocultar sus emociones.

La dinámica varía en cada pareja, pero hay una constante: la mujer expresa lo que siente, el hombre se muestra incómodo y apenas reacciona contestando con monosílabos. El asunto se intensifica mientras más habla ella y más silencio le otorga él, terminando cada cual en sus respectivas e insatisfechas esquinas.
¿Por qué sucede esto? ¿Qué pueden hacer ambos para resolver el conflicto?
1. Aclaren que hablar no es lo mismo que “culpar”: Los hombres se sienten heridos cuando perciben que fallan, así que imaginar que no hace feliz a su pareja le produce una sensación de fracaso.
2. “Ponte en mi lugar”: la empatía es lo más importante en la comunicación. Consideren en todo momento cómo se sentiría estar en el lugar del otro.
3. Frenen las faltas de respeto: Todavía es común que algunos hombres digan “estás loca”, o “no seas absurda” para hacer sentir insegura a su pareja. Si desean que la discusión sea beneficiosa para ambos, deténganse. Señalen con toda la calma de la que sean capaces aquellas cosas que durante la charla les lastimen.
Es complicado, pero no imposible. Si los dos cooperan, podrán hablar de lo que sienten sin temor a acabar distanciados.
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