
Cuando no sepas qué es lo que falla, échale un vistazo a tu estilo de comunicación, y comprueba si demuestra…
Ten presente todo para analizar cómo se siente la otra persona a la hora de hablar contigo. Si la otra persona no se siente respetada, evidentemente tu comunicación no ha sido efectiva, sean cuales fueran tus intenciones. Recuerda: tu responsabilidad va más allá de dar el mensaje; eres responsable también, por la parte que te toca, del proceso de comunicación y del mensaje que reciben los demás.